Estoy lleno de ti...; por ello, vierto
esta carga de cálida ternura
que, en forma de amorosa calentura,
me pone tanto amor al descubierto.
De par en par, mi corazón abierto,
va dejando salir por su abertura
el amor que te tengo, Extremadura,
que en materia poética convierto.
Y, a pesar de esa ausencia atormentada,
de esa ingrata distancia en que resido,
desde lejos, yo siento tu llamada...;
desgarrado clamor entristecido
de una madre que espera resignada
el retorno de un hijo que se ha ido.
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miércoles, 16 de febrero de 2011
viernes, 11 de febrero de 2011
JUECES INJUSTOS
Yo soy una gota de un río migratorio
que, en desmadre, salió con la esperanza
de encontrar un mañana de bonanza
en entorno social propiciatorio.
En distante y distinto territorio,
cultivé, con semillas de añoranza,
unos libros en lírica labranza
que os doné tal poético ofertorio.
Hoy, me apuntan con dedo acusatorio
por no sé qué delito o asechanza
unos “jueces” con trato vejatorio.
Me condenan con cargos, sin fianza
a un injusto e ingrato purgatorio
donde, en pago , recojo malandanza.
que, en desmadre, salió con la esperanza
de encontrar un mañana de bonanza
en entorno social propiciatorio.
En distante y distinto territorio,
cultivé, con semillas de añoranza,
unos libros en lírica labranza
que os doné tal poético ofertorio.
Hoy, me apuntan con dedo acusatorio
por no sé qué delito o asechanza
unos “jueces” con trato vejatorio.
Me condenan con cargos, sin fianza
a un injusto e ingrato purgatorio
donde, en pago , recojo malandanza.
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Poesía
miércoles, 2 de febrero de 2011
PUEBLO SOY
Porque vengo del pueblo, al pueblo voy
con fervor de piadoso preregrino;
pueblo es mi cuna y pueblo, mi destino
y empapado de pueblo siempre estoy.
Pueblo fueron mis padres, pueblo soy;
siempre fiel a mi origen campesino,
con mi trigo, molido en mi molino
le hago versos al pueblo y se los doy.
Sin dsifraces, caretas ni barnices,
siempre pongo mis versos al servicio
de mi pueblo, marcado a cicatrices.
No me mueve un mezquino beneficio
cuando riego con llanto sus raíces
y los cubro con fértil sacrificio.
con fervor de piadoso preregrino;
pueblo es mi cuna y pueblo, mi destino
y empapado de pueblo siempre estoy.
Pueblo fueron mis padres, pueblo soy;
siempre fiel a mi origen campesino,
con mi trigo, molido en mi molino
le hago versos al pueblo y se los doy.
Sin dsifraces, caretas ni barnices,
siempre pongo mis versos al servicio
de mi pueblo, marcado a cicatrices.
No me mueve un mezquino beneficio
cuando riego con llanto sus raíces
y los cubro con fértil sacrificio.
viernes, 28 de enero de 2011
VIVIR A MEDIAS
Descubrir yo quisiera algún remedio
que remedie de miedos y de inedias
a esos seres que viven sólo a medias
repudiando el estudio por el tedio.
Sacudirse no saben el asedio
de sus dramas diarios, sus tragedias…;
para su manquedad, no hay ortopedias
que les puedan salvar por propio medio.
Y se aferran con furia a la materia
que les dicta una dura dictadura
donde impera una anímica miseria.
Por su anemia moral, por la locura
de un vivir con la euforia de una feria,
pagarán alto coste en su factura.
que remedie de miedos y de inedias
a esos seres que viven sólo a medias
repudiando el estudio por el tedio.
Sacudirse no saben el asedio
de sus dramas diarios, sus tragedias…;
para su manquedad, no hay ortopedias
que les puedan salvar por propio medio.
Y se aferran con furia a la materia
que les dicta una dura dictadura
donde impera una anímica miseria.
Por su anemia moral, por la locura
de un vivir con la euforia de una feria,
pagarán alto coste en su factura.
martes, 25 de enero de 2011
EN MI TIERRA ME SIENTO FORASTERO
(Lamentación que escuché
de boca de un emigrante)
Porque aparto mis pasos del rebaño
y no sigo sumisas servidumbres,
ni me dejo arrastrar por las costumbres
que esclavizan al hombre desde antaño.
Porque vivo de espaldas al engaño
de la inerte materia y sus relumbres
y me gustan los vientos de las cumbres
que me barren del alma el desengaño.
Porque tengo una escala de valores
tan distinta a la vuestra que prefiero
cultivar el saber, no los sabores.
Como a gallo en ajeno gallinero,
me miráis por prejuicios y rencores...
¡y, en mi tierra, me siento forastero!
de boca de un emigrante)
Porque aparto mis pasos del rebaño
y no sigo sumisas servidumbres,
ni me dejo arrastrar por las costumbres
que esclavizan al hombre desde antaño.
Porque vivo de espaldas al engaño
de la inerte materia y sus relumbres
y me gustan los vientos de las cumbres
que me barren del alma el desengaño.
Porque tengo una escala de valores
tan distinta a la vuestra que prefiero
cultivar el saber, no los sabores.
Como a gallo en ajeno gallinero,
me miráis por prejuicios y rencores...
¡y, en mi tierra, me siento forastero!
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valores
sábado, 22 de enero de 2011
MIS SEÑAS DE IDENTIDAD
Yo soy del sur, extremeño;
procedo de los de abajo
y, aunque soy padre de versos,
soy un hijo del trabajo.
Mi tierra es extrema y dura
para el que viste de andrajos
y extremadamente blanda
para buitres, zorros, grajos…
Nací en la tierra de encinas,
entre el Almonte y el Tajo;
de allí, vientos de la vida
me han arrancado de cuajo.
Resido en tierras del norte
donde tengo el pan y el tajo;
soy sembrador de cultura
y siembro ideas a destajo.
En mis llanuras del alma,
apaciento un gran hatajo
de recuerdos y añoranzas
en mis ratos de relajo.
Me gusta regar raíces
de aquel que se fue al carajo
de la emigración un día
por culpa de cuatro grajos.
Toda clase de malezas
de mi conciencia descuajo:
zarzas, cenizos, ortigas,
avenas locas, hierbajos…
Con voluntad de pan tierno,
Mi vida me desmigajo
en versos para mi gente
tal poético agasajo.
Yo nada debo, me deben
horas extras que, a destajo,
apliqué a sembrar mis versos
que ofrezco a precio muy bajo.
Por humildad, me veréis
caminado cabizbajo:
no quiero humillar a nadie
ni ante nadie me rebajo.
Sin dobleces, sin rincones
ahumados, sin altibajos,
con alma limpia y planchada,
voy y vengo; subo y bajo,
Me aparto de los partidos;
mi corazón no es colgajo
para partir…; por entero,
se lo entrego a los de abajo.
Comprenderéis que no tenga
voluntad de escarabajo
para pagar en pelotas
lo que pago con trabajo.
No me busquéis en las fiestas:
odio el ruido y los brebajos
con que se alegran su sangre
tantos tristes espantajos.
Con pluma o con libro en ristre,
me encontraréis en mi tajo,
poniendo el pensar a punto
y el corazón boca abajo
o, tal vez, por un camino
angosto de algún atajo,
buscando lo que no encuentro
y, por eso, me encorajo.
Yo llevo un collar de penas,
colgando tal un badajo,
con la alegría hecha añicos
y la esperanza, un pingajo.
Mi corazón, vuestra casa,
de par en par, desencajo
por sus puertas y ventanas
por si precisáis sombrajo.
No obstante, algunos de envidia
me escupen escupitajos
de indiferencia o desprecio:
¡es su labor…, yo la encajo!
procedo de los de abajo
y, aunque soy padre de versos,
soy un hijo del trabajo.
Mi tierra es extrema y dura
para el que viste de andrajos
y extremadamente blanda
para buitres, zorros, grajos…
Nací en la tierra de encinas,
entre el Almonte y el Tajo;
de allí, vientos de la vida
me han arrancado de cuajo.
Resido en tierras del norte
donde tengo el pan y el tajo;
soy sembrador de cultura
y siembro ideas a destajo.
En mis llanuras del alma,
apaciento un gran hatajo
de recuerdos y añoranzas
en mis ratos de relajo.
Me gusta regar raíces
de aquel que se fue al carajo
de la emigración un día
por culpa de cuatro grajos.
Toda clase de malezas
de mi conciencia descuajo:
zarzas, cenizos, ortigas,
avenas locas, hierbajos…
Con voluntad de pan tierno,
Mi vida me desmigajo
en versos para mi gente
tal poético agasajo.
Yo nada debo, me deben
horas extras que, a destajo,
apliqué a sembrar mis versos
que ofrezco a precio muy bajo.
Por humildad, me veréis
caminado cabizbajo:
no quiero humillar a nadie
ni ante nadie me rebajo.
Sin dobleces, sin rincones
ahumados, sin altibajos,
con alma limpia y planchada,
voy y vengo; subo y bajo,
Me aparto de los partidos;
mi corazón no es colgajo
para partir…; por entero,
se lo entrego a los de abajo.
Comprenderéis que no tenga
voluntad de escarabajo
para pagar en pelotas
lo que pago con trabajo.
No me busquéis en las fiestas:
odio el ruido y los brebajos
con que se alegran su sangre
tantos tristes espantajos.
Con pluma o con libro en ristre,
me encontraréis en mi tajo,
poniendo el pensar a punto
y el corazón boca abajo
o, tal vez, por un camino
angosto de algún atajo,
buscando lo que no encuentro
y, por eso, me encorajo.
Yo llevo un collar de penas,
colgando tal un badajo,
con la alegría hecha añicos
y la esperanza, un pingajo.
Mi corazón, vuestra casa,
de par en par, desencajo
por sus puertas y ventanas
por si precisáis sombrajo.
No obstante, algunos de envidia
me escupen escupitajos
de indiferencia o desprecio:
¡es su labor…, yo la encajo!
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viernes, 21 de enero de 2011
PARAÍSO PERDIDO
Vine al mundo una noche
cuando reinaba escorpio
tal fruto ya maduro
de un árbol en otoño.
De labradores padres
fui el único retoño;
su ubérrima ternura
la tuve en monopolio.
Fui humano recipiente
donde vertieron todo
su amor, sus inquietudes,
su nobleza y decoro.
De paz era un remanso
aquel hogar tan probo
donde el amor corría
tal fontanar, a chorros.
Llanuras de encinares,
de jaras, de rastrojos…,
de mi feliz infancia
fueron telón de fondo.
Fui amigo de animales:
corderos, perros, potros…;
su trato fue más grato
que el dado por vosotros.
En este ambiente edénico
de tonos tan bucólicos,
mis años infantiles
pasaron como un soplo;
paraíso perdido
que, a veces, yo recorro
de manos del recuerdo
con aire melancólico;
bagaje de memorias
que llevo en los más hondo
del alma y la iluminan
tal luminoso foco.
En libros y en labranzas,
gasté mis años mozos
y mi pan cotidiano
lo pagó el sudor propio.
Por los libros, fui libre;
por mis padres fui sobrio:
¡es tan corto el camino
y hace falta tan poco!
Me alejé de los lujos
del consumo ostentoso;
me amoldé a ser humilde
por respeto a mi prójimo.
A las fiestas y fastos
renuncié ya muy pronto
por austero y sencillo
y por ser fonofóbico.
Preferí yo el estudio
al estadio, a los toros…,
el “panem et circense”
lo encontré muy tedioso.
Dediqué a labor lírica
horas de oro del ocio;
soledad y silencio
fueron siempre mis socios.
Sembré miles de versos
con el noble propósito
de ofrecerle a mi gente
un libresco manojo,
una lírica herencia
que sirviera de fondo
cultural a mi pueblo
al servicio de todos.
Mas mi esfuerzo fue estéril
y cayó en saco roto:
para el listo de turno
yo era un ser peligroso
porque no acepté normas
rebañegas de otros
y seguí otros senderos
espinosos y angostos.
Por versado en los versos,
por encima del hombro,
me miraron los necios
con rencor envidioso;
despreciaron mis versos
por sus necios antojos,
-¡nunca aprecian los necios
la labor de su prójimo!-
Pero sigo y prosigo
tan tenaz por estoico
con la frente muy alta,
sin careta en mi rostro.
Vuestros juicios injustos
me paso por los… forros
y es el tiempo a la larga
quien será juez de todos.
Yo, ante el pueblo sencillo,
de rodillas, me postro
y le ofrezco mis versos
en fraterno ofertorio
porque pueblo yo soy,
mi raíz no traiciono
y hacia él me dirijo
con sus penas al hombro
y, en mi patrio terruño,
esta tarde de agosto,
os entrego estos versos
por si os son provechosos…
cuando reinaba escorpio
tal fruto ya maduro
de un árbol en otoño.
De labradores padres
fui el único retoño;
su ubérrima ternura
la tuve en monopolio.
Fui humano recipiente
donde vertieron todo
su amor, sus inquietudes,
su nobleza y decoro.
De paz era un remanso
aquel hogar tan probo
donde el amor corría
tal fontanar, a chorros.
Llanuras de encinares,
de jaras, de rastrojos…,
de mi feliz infancia
fueron telón de fondo.
Fui amigo de animales:
corderos, perros, potros…;
su trato fue más grato
que el dado por vosotros.
En este ambiente edénico
de tonos tan bucólicos,
mis años infantiles
pasaron como un soplo;
paraíso perdido
que, a veces, yo recorro
de manos del recuerdo
con aire melancólico;
bagaje de memorias
que llevo en los más hondo
del alma y la iluminan
tal luminoso foco.
En libros y en labranzas,
gasté mis años mozos
y mi pan cotidiano
lo pagó el sudor propio.
Por los libros, fui libre;
por mis padres fui sobrio:
¡es tan corto el camino
y hace falta tan poco!
Me alejé de los lujos
del consumo ostentoso;
me amoldé a ser humilde
por respeto a mi prójimo.
A las fiestas y fastos
renuncié ya muy pronto
por austero y sencillo
y por ser fonofóbico.
Preferí yo el estudio
al estadio, a los toros…,
el “panem et circense”
lo encontré muy tedioso.
Dediqué a labor lírica
horas de oro del ocio;
soledad y silencio
fueron siempre mis socios.
Sembré miles de versos
con el noble propósito
de ofrecerle a mi gente
un libresco manojo,
una lírica herencia
que sirviera de fondo
cultural a mi pueblo
al servicio de todos.
Mas mi esfuerzo fue estéril
y cayó en saco roto:
para el listo de turno
yo era un ser peligroso
porque no acepté normas
rebañegas de otros
y seguí otros senderos
espinosos y angostos.
Por versado en los versos,
por encima del hombro,
me miraron los necios
con rencor envidioso;
despreciaron mis versos
por sus necios antojos,
-¡nunca aprecian los necios
la labor de su prójimo!-
Pero sigo y prosigo
tan tenaz por estoico
con la frente muy alta,
sin careta en mi rostro.
Vuestros juicios injustos
me paso por los… forros
y es el tiempo a la larga
quien será juez de todos.
Yo, ante el pueblo sencillo,
de rodillas, me postro
y le ofrezco mis versos
en fraterno ofertorio
porque pueblo yo soy,
mi raíz no traiciono
y hacia él me dirijo
con sus penas al hombro
y, en mi patrio terruño,
esta tarde de agosto,
os entrego estos versos
por si os son provechosos…
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PANDEMIA PORCINA
Existe un tipo de gente
que, al suelo, arroja basura
y así se pone a su altura,
ensuciando el medio ambiente.
Gente tan corta de mente
que, por su escasa cultura
o su antisocial postura,
de mala hierba es simiente.
Con su conducta porcina,
por falta de algunas tuercas,
el planeta contamina.
Por sus costumbres tan puercas,
ya esta gente es convecina
de los hombres de Atapuercas.
que, al suelo, arroja basura
y así se pone a su altura,
ensuciando el medio ambiente.
Gente tan corta de mente
que, por su escasa cultura
o su antisocial postura,
de mala hierba es simiente.
Con su conducta porcina,
por falta de algunas tuercas,
el planeta contamina.
Por sus costumbres tan puercas,
ya esta gente es convecina
de los hombres de Atapuercas.
martes, 11 de enero de 2011
INCONFORMISTA
No me siento conforme en ese abismo
tan sombrío, tan triste, tan estrecho,
de esa vida de barro satisfecho
donde crece el estéril conformismo.
Voy sembrando semillas de idealismo
en las blancas llanuras de barbecho
para ver si sirviera de provecho
esta siembra de inquieto inconformismo.
No se puede vivir gusanamente,
con el alma enterrada en la basura,
sin ninguna inquietud, indiferente...
Porque, entonces, el hombre pierde altura
si le falta esa fuerza permanente
que lo eleva del barro a la hermosura.
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sábado, 18 de diciembre de 2010
CUANDO VENGAS A MÍ (1)
No te pongas, hermano, la careta
cuando vengas a mí porque prefiero
al hombre natural, al verdadero
al que paga su pan con su peseta.
Nunca vengas a mí como un veleta
que cambia sin sentido, prisionero
de ajenas voluntades porque quiero
al que nunca se cambia de chaqueta.
Sin disfraces ni exótico ropaje,
te acercas hacia mí con propio brillo
sin que manche tu alma el maquillaje.
No me importan tu origen, tu bolsillo
ni si es leve o pesado tu equipaje;
sólo quiero que vengas muy sencillo.
(1) Este soneto lo convirtió en canción
el cantautor extremeño Pepe Extremadura.
cuando vengas a mí porque prefiero
al hombre natural, al verdadero
al que paga su pan con su peseta.
Nunca vengas a mí como un veleta
que cambia sin sentido, prisionero
de ajenas voluntades porque quiero
al que nunca se cambia de chaqueta.
Sin disfraces ni exótico ropaje,
te acercas hacia mí con propio brillo
sin que manche tu alma el maquillaje.
No me importan tu origen, tu bolsillo
ni si es leve o pesado tu equipaje;
sólo quiero que vengas muy sencillo.
(1) Este soneto lo convirtió en canción
el cantautor extremeño Pepe Extremadura.
TÚ ME LLAMAS POETA RESENTIDO
Porque enturbia mi verso un sentimiento
de rabiosa tristeza, que es ternura;
porque pago en destierro la factura
por mi humilde lugar de nacimiento.
Porque soy extremeño al cien por ciento
y me duele mi gente y su amargura;
porque humillo mi verso a la estatura
de su parco y opaco pensamiento.
Se me empapa de pena mi poesía
porque nace de un pueblo dolorido
que ha sufrido en silencio su sangría…
¡Tú no sientes mi lírico latido
de conciencia social por tu miopía
y me llamas poeta resentido!...
de rabiosa tristeza, que es ternura;
porque pago en destierro la factura
por mi humilde lugar de nacimiento.
Porque soy extremeño al cien por ciento
y me duele mi gente y su amargura;
porque humillo mi verso a la estatura
de su parco y opaco pensamiento.
Se me empapa de pena mi poesía
porque nace de un pueblo dolorido
que ha sufrido en silencio su sangría…
¡Tú no sientes mi lírico latido
de conciencia social por tu miopía
y me llamas poeta resentido!...
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viernes, 3 de diciembre de 2010
ME PIDEN QUE ME CALLE LO QUE SIENTO
Me piden que me calle lo que siento,
mi rabiosa pasión que se desboca
y, en los surcos de versos, desemboca
sembrando en el papel mi pensamiento.
En la blanca llanura, el sentimiento
a escribir estos versos me convoca
porque tengo la herida que me toca
por ser un extremeño al cien por ciento.
Y me duele la tierra en que he nacido
y la injusta pobreza de su gente,
su letargo mental y su ceguera...
Como el hijo a su madre agradecido,
a mi tierra tendré simepre presente
en estos versos de pasión sincera.
mi rabiosa pasión que se desboca
y, en los surcos de versos, desemboca
sembrando en el papel mi pensamiento.
En la blanca llanura, el sentimiento
a escribir estos versos me convoca
porque tengo la herida que me toca
por ser un extremeño al cien por ciento.
Y me duele la tierra en que he nacido
y la injusta pobreza de su gente,
su letargo mental y su ceguera...
Como el hijo a su madre agradecido,
a mi tierra tendré simepre presente
en estos versos de pasión sincera.
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martes, 9 de noviembre de 2010
ALMA DE ALMEJA
Tienes el alma de almeja
y el humor de calamar,
tan cerrada, tan compleja…,
que, ni servida en bandeja,
serás de amor un manjar.
Ningún galán te corteja
con tales galas de ajuar
y así no hallarás pareja
que se aproxime a tu reja
y te lleve hasta el altar.
Año tras año, perpleja
viste la vida pasar
de puntillas… Te haces vieja
y ya tu rostro refleja
el rastro de tu pesar.
Por tu callada calleja,
ya no se oye aquel cantar
de un joven que, en Nochevieja,
su alma abrió de par en par
y quiso ser tu pareja
como marido ejemplar.
Ya más avispa que abeja
-sin cera ni miel que dar-
el hombre de ti se aleja
y, con tu dolor, te deja
sola en tu sala de estar;
porque el amor se asemeja
al vino que, en su lagar,
lo daña el tiempo, lo añeja
y, aunque en tonel se proteja,
se hace acedo al paladar…
y el humor de calamar,
tan cerrada, tan compleja…,
que, ni servida en bandeja,
serás de amor un manjar.
Ningún galán te corteja
con tales galas de ajuar
y así no hallarás pareja
que se aproxime a tu reja
y te lleve hasta el altar.
Año tras año, perpleja
viste la vida pasar
de puntillas… Te haces vieja
y ya tu rostro refleja
el rastro de tu pesar.
Por tu callada calleja,
ya no se oye aquel cantar
de un joven que, en Nochevieja,
su alma abrió de par en par
y quiso ser tu pareja
como marido ejemplar.
Ya más avispa que abeja
-sin cera ni miel que dar-
el hombre de ti se aleja
y, con tu dolor, te deja
sola en tu sala de estar;
porque el amor se asemeja
al vino que, en su lagar,
lo daña el tiempo, lo añeja
y, aunque en tonel se proteja,
se hace acedo al paladar…
viernes, 5 de noviembre de 2010
CONFIDENCIAS AUTOBIOGRÁFICAS
Una mañana de otoño,
vine a este mundo en un pueblo
de la Alta Extremadura
que se llama Jaraicejo;
aunque me arrancó la vida
de esta tierra, yo me siento
de los pies a la cabeza
extremeño al cien por ciento.
Por nacer un triste otoño,
del alma se me cayeron,
como pálidas hojillas,
las ilusiones, los sueños…
Soy la encina cenicienta
que arrastró un extraño viento,
pero sus hondas raíces
siguen fieles a su suelo.
Por esas tierras de Dios,
tuve suerte… ¡no me quejo!,
pero perdí la alegría
y la echo mucho de menos;
por eso, no os extrañéis
que vaya siempre tan serio
por los caminos del mundo
de la mano del silencio
y así encontré esta tristeza
en un esquina del tiempo
y me sigue a todas partes
como un importuno perro,
siempre pegada a mi alma
a la espera de algún hueso.
Por mi apariencia exterior,
nunca pregunto al espejo
porque mi clara conciencia
me da muy buenos consejos.
Nunca miro las fachadas
de las personas, prefiero
mirar su mundo interior
por ver lo que llevan dentro;
no me inquieta su apellido
ni me importa su dinero,
sólo una limpia conciencia
y un corazón verdadero.
No me guío por la gente
para elegir mi sendero:
ve más un águila sola
que todo un rebaño entero;
no quiero caminos anchos
de rebaños soñolientos,
prefiero la angosta senda
que me marca el pensamiento.
Me gusta escribir y escribo
para verter lo que siento:
mi sangre sirve de tinta,
mi corazón, de tintero.
Agricultor de la pluma,
sembrador de sentimientos,
la vida me da semillas
que voy sembrando en mis versos
Por las cosas materiales,
siempre sentí un gran desprecio
porque convierten al hombre
en esclavo satisfecho
que sólo busca en la vida
sanchopancescos provechos
para cubrir un vacío
que rellena con objetos.
Le pido poco a la vida:
salud, trabajo y, al menos,
un mendrugo de esperanza
para el corazón hambriento
de paz, de amor, de justicia,
de esos nobles sentimientos
con los que llena su vida
un corazón quijotesco;
me pido tanto a mí mismo
que estoy siempre insatisfecho
y vivo en continua guerra
con mis propios pensamientos…
Pago a buen precio la deuda
de haber nacido extremeño
con las húmedas monedas
de un llanto que va por dentro
y me duele la distancia
y el disfrazado destierro
que me hipoteca la vida,
pagando en pena el impuesto.
Con la verdad por bandera,
mi corazón pregonero
clama a las sordas conciencias
por despertarlas del sueño,
de ese sueño secular
que adormece los cerebros.
Con vocación quijotesca,
yo grito a los cuatro vientos
y os convoco a la defensa
de un sentimiento extremeño…
vine a este mundo en un pueblo
de la Alta Extremadura
que se llama Jaraicejo;
aunque me arrancó la vida
de esta tierra, yo me siento
de los pies a la cabeza
extremeño al cien por ciento.
Por nacer un triste otoño,
del alma se me cayeron,
como pálidas hojillas,
las ilusiones, los sueños…
Soy la encina cenicienta
que arrastró un extraño viento,
pero sus hondas raíces
siguen fieles a su suelo.
Por esas tierras de Dios,
tuve suerte… ¡no me quejo!,
pero perdí la alegría
y la echo mucho de menos;
por eso, no os extrañéis
que vaya siempre tan serio
por los caminos del mundo
de la mano del silencio
y así encontré esta tristeza
en un esquina del tiempo
y me sigue a todas partes
como un importuno perro,
siempre pegada a mi alma
a la espera de algún hueso.
Por mi apariencia exterior,
nunca pregunto al espejo
porque mi clara conciencia
me da muy buenos consejos.
Nunca miro las fachadas
de las personas, prefiero
mirar su mundo interior
por ver lo que llevan dentro;
no me inquieta su apellido
ni me importa su dinero,
sólo una limpia conciencia
y un corazón verdadero.
No me guío por la gente
para elegir mi sendero:
ve más un águila sola
que todo un rebaño entero;
no quiero caminos anchos
de rebaños soñolientos,
prefiero la angosta senda
que me marca el pensamiento.
Me gusta escribir y escribo
para verter lo que siento:
mi sangre sirve de tinta,
mi corazón, de tintero.
Agricultor de la pluma,
sembrador de sentimientos,
la vida me da semillas
que voy sembrando en mis versos
Por las cosas materiales,
siempre sentí un gran desprecio
porque convierten al hombre
en esclavo satisfecho
que sólo busca en la vida
sanchopancescos provechos
para cubrir un vacío
que rellena con objetos.
Le pido poco a la vida:
salud, trabajo y, al menos,
un mendrugo de esperanza
para el corazón hambriento
de paz, de amor, de justicia,
de esos nobles sentimientos
con los que llena su vida
un corazón quijotesco;
me pido tanto a mí mismo
que estoy siempre insatisfecho
y vivo en continua guerra
con mis propios pensamientos…
Pago a buen precio la deuda
de haber nacido extremeño
con las húmedas monedas
de un llanto que va por dentro
y me duele la distancia
y el disfrazado destierro
que me hipoteca la vida,
pagando en pena el impuesto.
Con la verdad por bandera,
mi corazón pregonero
clama a las sordas conciencias
por despertarlas del sueño,
de ese sueño secular
que adormece los cerebros.
Con vocación quijotesca,
yo grito a los cuatro vientos
y os convoco a la defensa
de un sentimiento extremeño…
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Poesía,
raíces
martes, 2 de noviembre de 2010
HIJO AGRADECIDO
Ni medallas espero, ni a laureles
nunca aspiro de manos tan avaras;
el poeta se encara a malas caras
cuando acusa a caínes contra abeles.
Siempre fui un enemigo de oropeles,
de funestas euforias, de algazaras…,
no me meto en camisas de once varas,
aunque escribo con sangre en mis papeles.
Con la sangre que escribo por la herida
de la ausencia, a mi pueblo dolorido
escribí muchos versos en mi vida.
Porque soy hijo suyo agradecido
y, aunque en tierra lejana yo resida,
siempre siento a mi lado su latido…
nunca aspiro de manos tan avaras;
el poeta se encara a malas caras
cuando acusa a caínes contra abeles.
Siempre fui un enemigo de oropeles,
de funestas euforias, de algazaras…,
no me meto en camisas de once varas,
aunque escribo con sangre en mis papeles.
Con la sangre que escribo por la herida
de la ausencia, a mi pueblo dolorido
escribí muchos versos en mi vida.
Porque soy hijo suyo agradecido
y, aunque en tierra lejana yo resida,
siempre siento a mi lado su latido…
viernes, 22 de octubre de 2010
SEMBRADOR DE VERSOS
Por ser sembrador de versos
en parcelas del papel,
mis adversarios perversos
dicen que soy un luzbel,
que traiciono tradiciones
al salirme de riel,
del raíl de sus razones
a las que nunca fui fiel;
que desprecio al pueblo llano
- aunque soy un hijo de él –
y no le tiendo una mano
para subir su nivel;
que yo apático me aparto
a cultivar mi vergel
y nunca con él comparto
mi poético pastel;
que yo a las nubes me elevo,
a mi torre de Babel,
sin pagar lo que le debo
a mi pueblo en arancel.
Porque rechazo el redil
del rebañego tropel
con un sentimiento hostil
a tanto vano oropel
y convivo y no combebo
tanto mal vino a granel
y mi vida sobrellevo
sin vocación de tonel;
porque doy más que recibo
y hacia mí se inclina el fiel
de la balanza y escribo
con amor a flor de piel,
me critican los cretinos
con un criterio cruel:
vituperios viperinos
de sierpes de cascabel…
Me siguen y me persiguen
tal a la liebre el lebrel,
mas cazarme no consiguen
porque estoy a otro nivel;
los canallescos caínes
me convierten en su abel
y, tal rabiosos mastines,
quieren a tiras mi piel.
Me lanza el torpe torpedos
como coces un corcel
y el más burdo borda enredos
porque tenga un mal cartel;
el más injusto sin juicio
dicta guerra sin cuartel
por lanzarme al precipicio
o colgarme de un cordel.
¡Cuánta infamia por mi fama
- abejorreos de burdel –
con amargor de retama
donde yo esperaba miel;
pero su inquina, su encono,
su envidia de amarga hiel,
los aprovecho de abono
para abonar mi plantel.
Nada os debo, nada espero
ni simple flor de papel
y un vital sentido austero
me impide esperar laurel.
¡Por ser sembrador de versos
en mi lírico vergel,
así caínes perversos
pagan…, pegan a este abel!
en parcelas del papel,
mis adversarios perversos
dicen que soy un luzbel,
que traiciono tradiciones
al salirme de riel,
del raíl de sus razones
a las que nunca fui fiel;
que desprecio al pueblo llano
- aunque soy un hijo de él –
y no le tiendo una mano
para subir su nivel;
que yo apático me aparto
a cultivar mi vergel
y nunca con él comparto
mi poético pastel;
que yo a las nubes me elevo,
a mi torre de Babel,
sin pagar lo que le debo
a mi pueblo en arancel.
Porque rechazo el redil
del rebañego tropel
con un sentimiento hostil
a tanto vano oropel
y convivo y no combebo
tanto mal vino a granel
y mi vida sobrellevo
sin vocación de tonel;
porque doy más que recibo
y hacia mí se inclina el fiel
de la balanza y escribo
con amor a flor de piel,
me critican los cretinos
con un criterio cruel:
vituperios viperinos
de sierpes de cascabel…
Me siguen y me persiguen
tal a la liebre el lebrel,
mas cazarme no consiguen
porque estoy a otro nivel;
los canallescos caínes
me convierten en su abel
y, tal rabiosos mastines,
quieren a tiras mi piel.
Me lanza el torpe torpedos
como coces un corcel
y el más burdo borda enredos
porque tenga un mal cartel;
el más injusto sin juicio
dicta guerra sin cuartel
por lanzarme al precipicio
o colgarme de un cordel.
¡Cuánta infamia por mi fama
- abejorreos de burdel –
con amargor de retama
donde yo esperaba miel;
pero su inquina, su encono,
su envidia de amarga hiel,
los aprovecho de abono
para abonar mi plantel.
Nada os debo, nada espero
ni simple flor de papel
y un vital sentido austero
me impide esperar laurel.
¡Por ser sembrador de versos
en mi lírico vergel,
así caínes perversos
pagan…, pegan a este abel!
AMOR A EXTREMADURA
Estoy lleno de ti..., por ello vierto
esta carga de cálida ternura
que, en forma de amorosa calentura,
me pone tanto amor al descubierto.
De par en par, mi corazón abierto
va dejando salir por su abertura
el amor que te tengo, Extremadura,
que en materia poética convierto.
Y, a pesar de esa ausencia atormentada,
de esa ingrata distancia en que resido,
desde lejos yo siento tu llamada...,
desgarrado clamor entristecido
de una madre que espera resignada
el retorno de un hijo que se ha ido.
esta carga de cálida ternura
que, en forma de amorosa calentura,
me pone tanto amor al descubierto.
De par en par, mi corazón abierto
va dejando salir por su abertura
el amor que te tengo, Extremadura,
que en materia poética convierto.
Y, a pesar de esa ausencia atormentada,
de esa ingrata distancia en que resido,
desde lejos yo siento tu llamada...,
desgarrado clamor entristecido
de una madre que espera resignada
el retorno de un hijo que se ha ido.
domingo, 10 de octubre de 2010
ROSAL AGRADECIDO
Mira, esposa, el rosal qué agradecido,
con el agua del pozo y mis sudores,
regué y, a pesar de los ardores
de estos días de estío, ha florecido
Una ofrenda floral nos ha ofrecido
tal en pago a mis líquidos favores,
como dando las gracias… con sus flores
por el trato afectivo recibido.
Piensa, esposa, en modelos y modales
de esos seres llamados “racionales”
sin razón para tal merecimiento…
Tome ejemplo moral de los rosales
el humano de ingrato tratamiento
si desea que aflore el sentimiento.
con el agua del pozo y mis sudores,
regué y, a pesar de los ardores
de estos días de estío, ha florecido
Una ofrenda floral nos ha ofrecido
tal en pago a mis líquidos favores,
como dando las gracias… con sus flores
por el trato afectivo recibido.
Piensa, esposa, en modelos y modales
de esos seres llamados “racionales”
sin razón para tal merecimiento…
Tome ejemplo moral de los rosales
el humano de ingrato tratamiento
si desea que aflore el sentimiento.
viernes, 24 de septiembre de 2010
A LA MUERTE DE LUIS ÁLVAREZ LENCERO
A la memoria indeleble de este
gran poeta extremeño.
Ya sonó la campana de salida
de ese tren de la noche que no espera
y cruzaste, oh hermano, esa frontera
que es la meta final de nuestra vida.
Te fuiste a la región desconocida
desnudo de tu pena lastimera,
con el alma de limpio y en primera
a buscar esa paz tan merecida.
Te fuiste al más allá..., pero nos queda
el calor de tus obras y el consuelo
de lavarnos el alma en su lectura.
¡No pudimos pagarte!¡No hay moneda
que pague tanto amor, tanto desvelo...
y, por ti, está de luto Extremadura!
gran poeta extremeño.
Ya sonó la campana de salida
de ese tren de la noche que no espera
y cruzaste, oh hermano, esa frontera
que es la meta final de nuestra vida.
Te fuiste a la región desconocida
desnudo de tu pena lastimera,
con el alma de limpio y en primera
a buscar esa paz tan merecida.
Te fuiste al más allá..., pero nos queda
el calor de tus obras y el consuelo
de lavarnos el alma en su lectura.
¡No pudimos pagarte!¡No hay moneda
que pague tanto amor, tanto desvelo...
y, por ti, está de luto Extremadura!
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Poesía
A JESÚS DELGADO VALHONDO
“In memoriam” y homenaje a este
gran poeta extremeño (1)
Porque soy “árbol solo” y, por mi fondo,
me circula la sangre de la encina
el punzante pinchazo de la espina
de tu muerte he sentido en lo más hondo.
Con tus versos me hablaste..., te respondo
en tu lírica y pulcra disciplina
porque siento tu “viento” por mi “esquina”
con noticias de luto por Valhondo.
¡Ya te fuiste, Jesús!...Tanta amargura,
tantas penas me quedan como escombros
que mi pésame doy a Extremadura.
Tu recuerdo pondré sobre mis hombros
para luz que me alumbre en tu lectura,
pero... “¿dónde ponemos los asombros?”
(1) El entrecomillado son títulos de obras
del poeta homenajeado.
gran poeta extremeño (1)
Porque soy “árbol solo” y, por mi fondo,
me circula la sangre de la encina
el punzante pinchazo de la espina
de tu muerte he sentido en lo más hondo.
Con tus versos me hablaste..., te respondo
en tu lírica y pulcra disciplina
porque siento tu “viento” por mi “esquina”
con noticias de luto por Valhondo.
¡Ya te fuiste, Jesús!...Tanta amargura,
tantas penas me quedan como escombros
que mi pésame doy a Extremadura.
Tu recuerdo pondré sobre mis hombros
para luz que me alumbre en tu lectura,
pero... “¿dónde ponemos los asombros?”
(1) El entrecomillado son títulos de obras
del poeta homenajeado.
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