.................


Mostrando entradas con la etiqueta ingratitud.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ingratitud.. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de enero de 2011

PARAÍSO PERDIDO

Vine al mundo una noche
cuando reinaba escorpio
tal fruto ya maduro
de un árbol en otoño.
De labradores padres
fui el único retoño;
su ubérrima ternura
la tuve en monopolio.
Fui humano recipiente
donde vertieron todo
su amor, sus inquietudes,
su nobleza y decoro.
De paz era un remanso
aquel hogar tan probo
donde el amor corría
tal fontanar, a chorros.
Llanuras de encinares,
de jaras, de rastrojos…,
de mi feliz infancia
fueron telón de fondo.
Fui amigo de animales:
corderos, perros, potros…;
su trato fue más grato
que el dado por vosotros.
En este ambiente edénico
de tonos tan bucólicos,
mis años infantiles
pasaron como un soplo;
paraíso perdido
que, a veces, yo recorro
de manos del recuerdo
con aire melancólico;
bagaje de memorias
que llevo en los más hondo
del alma y la iluminan
tal luminoso foco.

En libros y en labranzas,
gasté mis años mozos
y mi pan cotidiano
lo pagó el sudor propio.
Por los libros, fui libre;
por mis padres fui sobrio:
¡es tan corto el camino
y hace falta tan poco!
Me alejé de los lujos
del consumo ostentoso;
me amoldé a ser humilde
por respeto a mi prójimo.
A las fiestas y fastos
renuncié ya muy pronto
por austero y sencillo
y por ser fonofóbico.
Preferí yo el estudio
al estadio, a los toros…,
el “panem et circense”
lo encontré muy tedioso.
Dediqué a labor lírica
horas de oro del ocio;
soledad y silencio
fueron siempre mis socios.
Sembré miles de versos
con el noble propósito
de ofrecerle a mi gente
un libresco manojo,
una lírica herencia
que sirviera de fondo
cultural a mi pueblo
al servicio de todos.

Mas mi esfuerzo fue estéril
y cayó en saco roto:
para el listo de turno
yo era un ser peligroso
porque no acepté normas
rebañegas de otros
y seguí otros senderos
espinosos y angostos.
Por versado en los versos,
por encima del hombro,
me miraron los necios
con rencor envidioso;
despreciaron mis versos
por sus necios antojos,
-¡nunca aprecian los necios
la labor de su prójimo!-

Pero sigo y prosigo
tan tenaz por estoico
con la frente muy alta,
sin careta en mi rostro.
Vuestros juicios injustos
me paso por los… forros
y es el tiempo a la larga
quien será juez de todos.
Yo, ante el pueblo sencillo,
de rodillas, me postro
y le ofrezco mis versos
en fraterno ofertorio
porque pueblo yo soy,
mi raíz no traiciono
y hacia él me dirijo
con sus penas al hombro
y, en mi patrio terruño,
esta tarde de agosto,
os entrego estos versos
por si os son provechosos…

viernes, 22 de octubre de 2010

SEMBRADOR DE VERSOS

Por ser sembrador de versos
en parcelas del papel,
mis adversarios perversos
dicen que soy un luzbel,
que traiciono tradiciones
al salirme de riel,
del raíl de sus razones
a las que nunca fui fiel;
que desprecio al pueblo llano
- aunque soy un hijo de él –
y no le tiendo una mano
para subir su nivel;
que yo apático me aparto
a cultivar mi vergel
y nunca con él comparto
mi poético pastel;
que yo a las nubes me elevo,
a mi torre de Babel,
sin pagar lo que le debo
a mi pueblo en arancel.

Porque rechazo el redil
del rebañego tropel
con un sentimiento hostil
a tanto vano oropel
y convivo y no combebo
tanto mal vino a granel
y mi vida sobrellevo
sin vocación de tonel;
porque doy más que recibo
y hacia mí se inclina el fiel
de la balanza y escribo
con amor a flor de piel,
me critican los cretinos
con un criterio cruel:
vituperios viperinos
de sierpes de cascabel…
Me siguen y me persiguen
tal a la liebre el lebrel,
mas cazarme no consiguen
porque estoy a otro nivel;
los canallescos caínes
me convierten en su abel
y, tal rabiosos mastines,
quieren a tiras mi piel.

Me lanza el torpe torpedos
como coces un corcel
y el más burdo borda enredos
porque tenga un mal cartel;
el más injusto sin juicio
dicta guerra sin cuartel
por lanzarme al precipicio
o colgarme de un cordel.

¡Cuánta infamia por mi fama
- abejorreos de burdel –
con amargor de retama
donde yo esperaba miel;
pero su inquina, su encono,
su envidia de amarga hiel,
los aprovecho de abono
para abonar mi plantel.
Nada os debo, nada espero
ni simple flor de papel
y un vital sentido austero
me impide esperar laurel.

¡Por ser sembrador de versos
en mi lírico vergel,
así caínes perversos
pagan…, pegan a este abel!