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viernes, 7 de octubre de 2011

A VERTER EN MIS VERSOS ME LIMITO

A Verter en mis versos me limito
lo que el alma almacena en su granero
y a sembrar sus semillas con esmero
porque quede constancia por escrito.

Mas un pueblo tan falto de apetito
cultural, tan festivo y bullanguero
no es propenso a los cantos de un jilguero
y hasta algunos opinan que es delito…

Va la vida sin brida, con desnorte
en un mundo de histérica colmena
que valora a los seres por su porte.

Sólo buscan la cara más amena
de la vida: la música, el deporte
y la moda … entre cantos de sirena.

miércoles, 18 de mayo de 2011

VIDA EN SUSPENSO

A pesar de ser culto y muy consciente,
no he aprobado lecciones de la vida
y, aunque estudio a conciencia, se me olvida
la aprendida lección, al día siguiente.

Y me inquieta esta nota “insuficiente”,
en materia tan dura, tan temida,
tan vital... para hallar una salida
al final de carrera en mi expediente.

Esta vida es un libro de problemas,
tan sutil, tan profundo, tan inmenso...,
que plantea polémicos dilemas.

Tanto estudio dedico y tan intenso
sin lograr aprenderme algunos temas
que me duele en el alma este suspenso

sábado, 7 de agosto de 2010

MI PARCA COSECHA

A finales de octubre y principios de otoño,
en un pueblo extremeño, yo inicié el primer llanto;
campesina familia con tan sólo un retoño
que creció con ternura, con esmero y encanto.

Aprendí desde niño por los pardos rastrojos
la lección de entereza de la agria agricultura
con dura disciplina de cardos y de abrojos
e inviernos y veranos de extrema dictadura.

Por paterno deseo, me pasé a otro cultivo,
la cultura de espíritu que nos lleva hacia arriba,
no por vana arrogancia ni estéril atractivo,
por docentes fervores e inquietud creativa.

El amor, viento loco, me arrancó de mi tierra
en mis años mociles hacia sitios extraños;
fue tan hondo el desgarro que su herida no cierra
y rezuma añoranzas, angustias, desengaños...

Después de soledades, de ausencias, de zozobras,
de sudores mentales y de esfuerzos prolijos,
mi cosecha es tan parca que son mis pobres obras
unos cuantos de árboles, tres libros y dos hijos.

Yo planté algunos árboles en mi pueblo en consuelo
de sentir más arraigo con sus hondas raíces,
por transplante de plantas de mis pies a otro suelo
cuyo extraño contacto las hacía infelices.

Y sembré en mis tres libros mis más caros recuerdos,
sin afanes de fama, de infecunda arrogancia;
sólo quise apartarlos de garras y de muerdos
del lobo del olvido, que acechaba a distancia.

Unos ojos muy claros y un pelo muy negro
en mi entraña prendieron el impulso paterno;
nuestro férvido amor tuvo sed de futuro
y dos frutos filiales nos dio el seno materno.

En mi tierra adoptiva, trabajo en la docencia,
con una vida austera, sin fiestas y sin fastos;
por un sentido ético, desprecio la apariencia
y, con sal del salario, me sufrago mis gastos.

Por honrado, por noble, por ser un bien nacido,
que sabe dar las gracias a quien le dio su mano,
a la fiel Cataluña me siento agradecido
y a cada hijo de ella lo miro como hermano.

Mas la ingrata distancia me aparta de mi gente,
tal un desierto inhóspito de estériles arenas,
me aleja de mi tierra, me agosta la corriente
de la savia de encina que corre por mis venas.

Con continuas visitas, me sedo las heridas;
con cultivo de versos, mis raíces me riego;
se me gastan las manos de tantas despedidas;
de tanto escribir versos, me estoy quedando ciego.

Me siento insatisfecho de mi escasa cosecha
y, por ello, prosigo mi trabajo a destajo,
con amor, con entrega, sin horario, sin fecha,
porque pasan los años...y no existe un atajo.

Procuro en mi trabajo pagar lo que recibo,
en un justo equilibrio de fiel de la balanza,
mas doy una propina... los versos que os escribo,
de forma generosa, sin cargo ni fianza.

Nada espero de nadie; ni me deben ni debo;
por hombre de provecho, cumplí con mis deberes;
me siento bien pagado con la vida que llevo
y el placer de ser útil a millares de seres.

lunes, 28 de junio de 2010

MÁS HOMBRÍA

Por encima del hombro, va la hombría,
en la corva oquedad de la cabeza,
no en los bajos del vientre, en esa pieza
que nos cuelga en la zona más umbría.

No se mide la humana varonía
por razones de forma o de firmeza
de un pingajo que pende con pereza
y "se apene" y se encoja cada día.

No hay razones de sexo ni argumento
que confirme con firme fundamento
predominio del fálico "penacho".

Es más hombre quien tiene más talento,
quien se empapa en saberes sin empacho
y mantiene en su mente un buen despacho.

domingo, 22 de marzo de 2009

A MI MAESTRO EXTREMEÑO

Por maestro, por “padre”, por amigo,
te dedico este lírico homenaje:
un poema compuesto con bagaje
de recuerdos, vivencias... que bendigo.

Me sembraste, maestro, la semilla
del cultivo ideal, que es la cultura,
en parcelas mentales con ternura,
con el lápiz, la goma, la cartilla...

Dirigiste mis pasos inmaduros
por las sendas angostas de las frases
y, al compás de tus pasos y tus clases,
fui ganando horizontes más seguros.

Me enseñaste a soñar con otros mundos
más allá de costumbres y rutinas
y a volar tal las leves golondrinas
por azules celestes más profundos.

Me alumbraste –tal faro- mi sendero
en la noche sin luna de mi infancia;
disipaste mis sombras de ignorancia
con la luz de tu espíritu sincero.

Me rompiste en pedazos la pereza
- telaraña en las mentes infantiles -;
deshilaste los hilos tan sutiles
de la venda interior de mi cabeza.

Me iniciaste en el culto a los saberes
en el templo sagrado de la escuela;
despertaste mi mente en duermevela
con la espuela especial de los deberes.

Me libraste con libros del hastío
de esas almas vacías de inquietudes,
cultivando cosechas de virtudes
culturales en campos de baldío.

Me colmaste el vacío recipiente
de mi mente sedienta de sapiencia
y calmaste de angustias mi existencia
con efluvios fluviales de tu fuente.

Me prendiste la llama del lirismo
-¡fervorosa pasión por la poesía!-
que tornó mi tristeza en alegría
y, en amor solidario, mi egoísmo.

Me plantaste ilusiones, ideales,
sentimientos... en tierra de bonanza
y ya apunta hacia el cielo mi esperanza
por encima de bienes materiales.

Resolviste las dudas, los problemas
que cubrían mi vida de ceniza;
con la nívea blancura de tu tiza,
me pusiste en claro mis dilemas.

Tú le diste a mi vida otro sentido
más ameno, más pleno, más sublime
y mi pluma, maestro, te redime
de las sombras voraces del olvido.

A tan alta labor, qué bajo precio;
tu sudor interior no ve el ingrato
y te paga tu esfuerzo tan barato
por cosecha invisible para el necio...

Tu recuerdo indeleble va conmigo
como un grato e ingrávido bagaje
y estos versos son lírico homenaje
al maestro y al padre y al amigo.