No te pongas, hermano, la careta
cuando vengas a mí porque prefiero
al hombre natural, al verdadero
al que paga su pan con su peseta.
Nunca vengas a mí como un veleta
que cambia sin sentido, prisionero
de ajenas voluntades porque quiero
al que nunca se cambia de chaqueta.
Sin disfraces ni exótico ropaje,
te acercas hacia mí con propio brillo
sin que manche tu alma el maquillaje.
No me importan tu origen, tu bolsillo
ni si es leve o pesado tu equipaje;
sólo quiero que vengas muy sencillo.
(1) Este soneto lo convirtió en canción
el cantautor extremeño Pepe Extremadura.