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viernes, 29 de octubre de 2010

MIRA ESTOS CAMPOS... (1)

Mira estos campos: cuánta avena loca,
cuánta amarga retama, cuánta ortiga,
cuánto cardo punzante..., ni una espiga
para el pan cotidiano que nos toca.


De harapienta y verdosa telaraña
se ha vestido esta tierra de secano;
ya produce maleza en vez de grano,
derrotada la mies por la cizaña.

Condenada al capricho de la caza,
ya es campo de batalla, no de mieses;
se cosechan negocios, intereses
donde sólo unos pocos meten baza.

Divorciado del campo el campesino
-¡su esperanza podrida en las esperas!-
renunció para siempre a sementeras
y encontró en la ciudad otro destino.

Ya no traza su arado la hendidura
amorosa del surco... en el barbecho
con la reja por falo bien derecho
para hacer con amor la sembradura.

De pastores ya huérfano el rebaño,
cabizbajo y de forma descarriada,
va por tierra cercada de alambrada
sobre un pasto misérrimo y huraño...

!Me recorre un glacial escalofrío
cuando observo estos campos tan enfermos,
sin canciones ni espigas, siempre yermos,
sentenciados a coto y a baldío!

Mira este pueblo: débil, desangrado,
sin corriente de vida por sus venas,
sin latido, sin voces..., donde apenas
se presiente que vive desahuciado.

Ya sus calles calladas y vacías
- tal el cauce de un río sin corriente-
ya no huelen a vida, a pan reciente
ni se sienten los pasos de los días.

Porque no ocurre nada... , sin historia
van pasando los días, cangilones
de una noria sin agua, sin razones
para un tiempo sin huella, sin memoria.

Ya sus casas, sombríos almacenes
de recuerdos, silencios, pesadillas,
donde arañas, gusanos y polillas
a destajo trabajan en sus bienes.

Se cerraron sus puertas, sus ventanas
al amor, al futuro, a la hermosura;
ya no sienten por dentro esa ternura
que rezuman las cosas cotidianas.

Sin cuidados constantes de su dueño
- ya en ambientes distintos y distantes-
han sufrido abandonos humillantes
y su aspecto actual no es halagüeño.

!Lagrimones resbalan de mis ojos
cuando veo mi pueblo despoblado
y me punza un dolor en el costado
tal de ramo de cardos o de abrojos!

Mira estas gentes de mancas inquietudes,
tan miopes que sólo la apariencia
les preocupa en su sórdida existencia
reducida a costumbres y actitudes.

Estas gentes cegadas de ignorancia,
amasijos de sombras y de dudas,
que, de tanto callar, se han vuelto mudas,
sin vivir con su tiempo en concordancia.

Su estatura mental no da la altura
del listón de persona en su destino;
han perdido conciencia en su camino
y caminan sin rumbo, sin ventura.

Sometidas a turbios fatalismos,
ya no saben usar de su cabeza
por su cómoda y crónica pereza
mental, que les impone mimetismos

Sólo encuentran placer en la materia:
el dinero, el deseo, la pitanza...;
la cultura no pesa en la balanza
de su vida tiznada de miseria.

Entre vasos, botellas y barajas,
van perdiendo su vida a manos llenas
y echan culpas a otros de sus penas,
de sus males, fracasos y migajas.

De maneras sencillas y espontáneas,
pero duras y tercas como rocas,
por prejuicios sin juicios, son barrocas
y cultivan envidias subcutáneas.

Estas gentes son campo tan propicio
para siembra de envidias, de rencores,
de mentiras..., cultivo de señores
que empujaron mi tierra al precipicio.


!Un rabioso rumor... como de avispas
desde el fondo del alma a la garganta,
al pensar en mi gente, se levanta
bajo forma de versos que echan chispas!

(1) Con este poema, el autor obtuvo el Primer Premio del concurso poético "José de Espronceda" de Barcelona, en 1995, premio que también había ganado el año anterior con otros poemas.

jueves, 19 de marzo de 2009

DESPIERTA, EXTREMADURA, DE TU SUEÑO

Despierta, Extremadura, de tu sueño
despierta, tierra mía, del letargo
en el que te han sumido la ignorancia,
los sucios intereses de unos cuantos:
parásitos, caciques, señoritos,
latifundistas, curas y ricachos
que te han negado el pan y la cultura
y te han alimentado con engaños,
gobiernos que han sembrado la injusticia
en el reparto de los bienes patrios,
gobiernos centralistas de otras tierras
disfrazados con traje democrático...

¡Sólo ellos han querido tu incultura!
¡Sólo ellos te han hundido en el atraso!

Despierta, tierra mía del sopor
de la siesta gloriosa del pasado,
pues, si quieres fama nueva y duradera,
has de vivir el sueño despreciando.

¿De qué sirvieron las pasadas glorias,
las conquistas de Cortés y de Pizarro
y otros muchos valientes extremeños
que dieron a tu tierra inmortal rango,
aquéllos que con sangre aventurera
conquistaron el suelo americano?
¿Dónde fue la riqueza conseguida?
¿Dónde fue tanto tesoro conquistado?
¡Para pagar los gastos de los reyes!
¡Para pagar sus fiestas y boatos!

Despierta de tu ensueño, tierra mía,
es inútil soñar con el pasado;
una región no se levanta con recuerdos,
se levanta con cultura y con trabajo,
con la dura labor de cada día,
con la unión de cabezas y de brazos,
de cabezas que apunten pensamientos
y de brazos que puedan realizarlos,
con industrias que transformen las materias,
los recursos primarios de sus campos.

Tu pasado es la historia de una herida:
la emigración que te ha ido desangrando;
cada gota era un hijo que emigraba
buscando en tierra extraña lo esperado:
el pan y el bienestar de su familia
al precio del dolor y el desamparo.

Yo he visto a los hijos de tu tierra
lejos de ti, con garra trabajando,
dibujada en su rostro la tristeza
del que vive en un lugar que le es extraño,
escuchando otras lenguas que no saben
y otras tierras con su sudor regando...

Te siguen desangrando por tus ríos,
su líquido elemento es codiciado
para calmar la sed de otras regiones
que, sedientas, a ti te van secando.

Nucleares y pantanos de qué sirven
si no riegan tu suelo calcinado,
si no enriquecen a tus pobres hijos
a tristeza y a miseria condenados.

Todo emigra: el agua, la energía,
de tus vegas la fruta y el tabaco;
el algodón, la lana, el vino, el corcho,
los más tiernos corderos del rebaño,
materias primas que transforman otros
y éstos son los que ganan transformando..

Sé extrema y dura.., con la nueva vida
con esa vida que te impone el átomo
que siembra de peligros nucleares
la belleza y la pureza de tus campos
y amenaza con la nueva peste atómica
tus ciudades y pueblos despoblados.

¡ Fuera, fuera de aquí tanta basura
que envenena nuestro aire puro y diáfano!
¡ Fuera, fuera de aquí latifundistas
que empobrecen con sus cotos nuestro agro!
¡ Fuera,, fuera de aquí gentes inútiles,
señoritos, caciques y parásitos
que viven del trabajo de los otros
y el ajeno sudor viven chupando!

Todo esto te lo dice un hijo tuyo,
una gota de tu sangre..., un emigrado
con la boca reseca por la ira,
con el alma mojada por el llanto...

JARAICEJO, 8 DE AGOSTO DE 1979


(1) Primer premio del Certamen de Poesía
"Fiestas Patronales de Jaraicejo" 1979
(Cáceres)