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sábado, 28 de enero de 2012

A LA JUBILACIÓN DE UN PROFESOR

Tal libro que se cierra o la luz que se apaga,
se jubila un docente por su vida completa
al servicio del bien, cuyos brillos propaga
y se va de la aulas porque llega a su meta.

Cargado de paciencia, de amor y de razones,
cultivó en su colegio cosechas de cultura,
sembrando sus saberes en tiernos corazones
de sus miles de alumnos con su mano segura.

Luchador incansable, siempre estuvo en la brecha,
con su entrega total al trabajo diario;
ya cumplió su destino, le ha llegado la fecha
de la paz y el descanso sin deberes ni horario.

Combatió la incultura, la apatía, la pereza….
como honesto Quijote de esa noble enseñanza
que defiende el trabajo, la verdad, la nobleza…
con el libro de escudo y la pluma por lanza.

Y se va del colegio… con un rico equipaje
de indelebles recuerdos en esta despedida
y se va…, mas nos queda el más caro bagaje:
¡ su indeleble memoria para toda la vida!

3 comentarios:

  1. Amigo Wescelao; me da la impresión aunque no lo dices,que estás hablando en primera persona y eso inexorablemente nos llega a todos; pero a quienes tenemos la suerte de poder ocupar nuestro tiempo en cosas provechosas y además disfrutar con ellas la jubilación es jubilosa.
    Un fuerte abrazo

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  2. Buenos días, amigo José Mª.; acabo de leer el comentario que haces en esta nueva visita y me pongo a responderte; tienes buena impresión; este poema estaba en primera persona, pero lo cambié a tercera para hacerlo más general, menos personal, por si a alguien le puede ser útil... Sí, tenemos la suerte de dedicar nuestro tiempo libre a tareas bellas y provechosas...
    Un abrazo fraterno de tu amigo
    Wenceslao Mohedas Ramos
    Jaraicejo (Cáceres) / Barcelona

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  3. Eres un poeta. Enamorado de tu tierra que canta a Extremadura desde lo más hondo de tu ser. Gracias amigo ojalá hubiese muchos como tu

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