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lunes, 11 de junio de 2012

TU VIDA ES MATERIA PRIMA...

Tu vida es materia prima,
arcilla tierna y amorfa
para hacer una obra de arte
o pieza sórdida y tosca.
Con tu esfuerzo cotidiano,
debes ir dándole forma,
modelarla con tus dedos
en labor continua y propia.
Es materia moldeable,
delicada y arcillosa;
pero, si pierde terneza,
se torna frágil y bronca.
Tú eres el propio alfarero
de esa arcilla tan preciosa
que tienes entre tus manos,
de ti depende tu obra.
Es proyecto a largo plazo
y de ejecución remota;
la vida es larga jornada,
mas a veces se hace corta.
Existe un ancho camino
de andadura grata y cómoda
y también hay una senda
ingrata, dura y angosta;
por aquél, va el conformista,
el que vive y bebe y goza
los más procaces placeres
y con eso se conforma;
por ésta, el inconformista,
el que siente y piensa y obra
y siempre está insatisfecho
de su labor generosa.
Escoge bien tu camino;
piensa que, si te equivocas,
no habrá una nueva ocasión,
el tiempo pasa y no torna.
Llena con obras tus días,
son cangilones de noria;
si giran repletos de agua,
te regarán vida y obra.
Fecunda sea tu vida,
tal de abeja laboriosa,
no de estéril sanguijuela
que la ajena sangre absorba.
La vida es siembra; tendrás
cosecha escasa o copiosa
si tus sudores la riegan
y tus ideas la abonan.
Nunca proyectes al prójimo
tus faltas y culpas propias;
soporta el peso en tu espalda
como Sísifo su roca.
Sé siempre parco en palabras,
son de viento y se evaporan
y prolífico en acciones
que dejan profusas obras.
Renuncia al sucio consumo
-del sabio la vida es sobria –
porque castra tu salario
y el pensamiento te poda;
desmárcate de sus marcas,
sus modelos y sus modas
porque programa rebajas
en el nivel de persona;
vacúnate con razones
contra esa zafia bazofia
que enriquece a mercaderes
a costa de nuestra inopia .
No es feliz quien más posee,
sino quien sabe y quien borra
de su lista las codicias
innecesarias e impropias.
Cultívate en la cultura;
da altura moral y colma
el alma, almacén de ideas
y de emociones hermosas.
Que no te invada la envidia,
es del alma vil carcoma,
vicio que nunca da gusto,
sino disgusto y zozobra.
No abuses de los placeres
de la carne seductora;
son tan gratos... , mas efímeros
tal la vida de una rosa.
Hazte trizas la pereza
que atenaza como soga
y pone plomo en los pasos
y, en el pensamiento, sombras.
Protege tu frágil vida
de malos vientos que soplan
apestados de epidemias
tan modernas como odiosas;
producen anemia anímica,
fuertes síntomas de atrofia
de la conciencia y la vista
con impresiones borrosas;
con pérdida de valores
que no cotizan en bolsa
y fiebres materialistas
con vómitos y congojas.
Tanta marea de inmundicia
es ya pleamar peligrosa
que nos inunda este mundo
con su viscosa ponzoña.
Ya hay tantos seres sumidos
en las simas de deshonra,
en tan indignos niveles
impropios de una persona.
Tienes un largo camino
por recorrer, sin demora,
día a día, paso a paso,
se acorta tu trayectoria;
perderás parte de vida
por cada pérdida de hora;
no podrás dar marcha atrás
a buscarla entre las sombras.
No tiene atajos la vida,
ni nos concede una prórroga
y, al final del recorrido,
el ocaso siempre acosa
como hace el lúgubre otoño
cuando al árbol le despoja
de sus hojas y se pudren
sin dejar de sí memoria.
Así fugazmente pasa
nuestra vida transitoria
y sólo quedan del tránsito
Restos, escorias... , las sobras
de aquella arcilla primaria,
la materia antropomorfa,
un frío montón de escombros
que se tragará la fosa.
Los huesos van a la huesa,
el polvo al polvo retorna
y, con “resquiescat in pace”
termina aquí nuestra historia.

Wenceslao Mohedas Ramos

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