A nadie nada le debo
porque os doy más que me dan;
con mi sudor pago el pan,
el grato vino que bebo
y el total de mi albarán.
Con sobriedad, sobrellevo
mi vida en lírico afán
y sigo mi propio plan,
buscando un camino nuevo
sin temor al qué dirán.
Entre trabas, yo me atrevo
a escribir versos que van
del corazón de este adán
al pueblo que siempre llevo
conmigo tal talismán.
A las nubes, no me elevo
porque no soy un donjuán,
ni hago galas de galán,
mas siento efecto placebo
de mi alma en el desván.
Si alguna vez me sublevo
por patadas de un patán
por no ser clon de su clan,
con mis versos le repruebo
su condición de alacrán.
Y, sin pausa y sin relevo,
mi loco y lírico afán
me arrastra tal huracán
a escribir cuando compruebo
en mi entorno algún desmán…
Jaraicejo, agosto, 2009
sábado, 26 de junio de 2010
FÁBULA REBAÑEGA
" Había una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos"
José Agustín Goytisolo.
poeta español.
Por salirme del rebaño
a buscar mis propias sendas
para hallar nuevos parajes
sin hollar y sin malezas,
un terreno placentero
de praderas más amenas
regadas por claros ríos
tal sus fértiles arterias
y alejarme del redil
de la masa rebañega,
los pastores lugareños
me tildan de oveja negra,
una oveja descarriada
que bala en versos sus quejas
que ya el rebaño no escucha
por congénita sordera.
Del hatajo amodorrado
me aparto por diferencias
en el sentir, el balar
y el pensar con la cabeza.
Los hatos van cabizbajos,
mirando sólo la hierba
por lograr buenos bocados
y sólo en su pienso piensan;
una vez plena su panza,
borreguilmente se alegran,
balan, brincan, se solazan…
para espantarse sus penas.
Conducido por pastores,
el rebaño pastorea
los pastos de la campiña
bajo vigilancia férrea,
ayudados por mastines
dispuestos a usar la fuerza
si alguna res del redil
se va lejos de la cerca.
Yo prefiero ir cabizalto
por mirar a las estrellas
a ver si, en mi oscura noche,
alguna de ellas me orienta
y hallo senderos no hollados
que me lleven a otras tierras
de nuevos pastos que alivien
las milenarias anemias.
Renuncio a rancias costumbres,
avinagradas, acedas,
tan reacias al progreso
por mirar hacia otras épocas;
nos llevan a un conformismo
castrante, de complacencia
y nos dan humos… sin llama
que anubarran las conciencias.
A esas rutas rutinarias,
marcadas por tantas huellas
de gregarias transhumancias,
prefiero angostas veredas
para subir a las cumbres
entre frondosa arboleda
y así balar con altura
de miras…, desde las peñas
y, allí, poder meditar
bajo alguna sombra fresca,
entre balsámicas brisas
que mi mente me despejan;
en soledad absoluta,
me voy poblando de ideas
con que compongo balidos
bajo forma de poemas.
Mas al lanudo tropel
parece que le molesta
que yo dedique mis ocios
al cultivo de las letras.
Piensa que soy peligroso
por esta afición perversa
de escribir versos adversos
a tradiciones señeras,
de cultivar la cultura,
que enriquece la existencia
y ensancha los horizontes
más allá de la materia,
de sembrar mis inquietudes
en las límpidas parcelas
del papel por despertar
tantas dormidas conciencias
y pretender redimir
de culturales carencias
a convecinos congéneres
con una actitud fraterna
y dejar, en testimonio
de amor, mi herencia libresca
por si sirviera a mi gente
de benéfica receta.
A tanto amor sin desmayo,
a tanta cordial querencia,
a tantos nobles afanes,
a tanta lírica siembra,
responden con actitudes
de una indolencia chulesca
y con balidos de infamia
por indigna recompensa.
Tengo en las trojes del alma
almacenada una ubérrima
cosecha de desengaños,
desprecios, maledicencias…
Un tribunal pastoril
me ha condenado a la pena
de distancia y de silencio
en severa cuarentena;
teme que exista un contagio
de mi lírica demencia
y toda la prole ovina
sufra una funesta histeria
y despierte de sopores,
seculares, de su siesta
tras siglos de “pan y circo”
en una nefasta fiesta.
Por salirme del rebaño
a buscar mis propias sendas,
aunque les doy blanca leche,
me tildan de oveja negra.
Jaraicejo, agosto, 2008
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos"
José Agustín Goytisolo.
poeta español.
Por salirme del rebaño
a buscar mis propias sendas
para hallar nuevos parajes
sin hollar y sin malezas,
un terreno placentero
de praderas más amenas
regadas por claros ríos
tal sus fértiles arterias
y alejarme del redil
de la masa rebañega,
los pastores lugareños
me tildan de oveja negra,
una oveja descarriada
que bala en versos sus quejas
que ya el rebaño no escucha
por congénita sordera.
Del hatajo amodorrado
me aparto por diferencias
en el sentir, el balar
y el pensar con la cabeza.
Los hatos van cabizbajos,
mirando sólo la hierba
por lograr buenos bocados
y sólo en su pienso piensan;
una vez plena su panza,
borreguilmente se alegran,
balan, brincan, se solazan…
para espantarse sus penas.
Conducido por pastores,
el rebaño pastorea
los pastos de la campiña
bajo vigilancia férrea,
ayudados por mastines
dispuestos a usar la fuerza
si alguna res del redil
se va lejos de la cerca.
Yo prefiero ir cabizalto
por mirar a las estrellas
a ver si, en mi oscura noche,
alguna de ellas me orienta
y hallo senderos no hollados
que me lleven a otras tierras
de nuevos pastos que alivien
las milenarias anemias.
Renuncio a rancias costumbres,
avinagradas, acedas,
tan reacias al progreso
por mirar hacia otras épocas;
nos llevan a un conformismo
castrante, de complacencia
y nos dan humos… sin llama
que anubarran las conciencias.
A esas rutas rutinarias,
marcadas por tantas huellas
de gregarias transhumancias,
prefiero angostas veredas
para subir a las cumbres
entre frondosa arboleda
y así balar con altura
de miras…, desde las peñas
y, allí, poder meditar
bajo alguna sombra fresca,
entre balsámicas brisas
que mi mente me despejan;
en soledad absoluta,
me voy poblando de ideas
con que compongo balidos
bajo forma de poemas.
Mas al lanudo tropel
parece que le molesta
que yo dedique mis ocios
al cultivo de las letras.
Piensa que soy peligroso
por esta afición perversa
de escribir versos adversos
a tradiciones señeras,
de cultivar la cultura,
que enriquece la existencia
y ensancha los horizontes
más allá de la materia,
de sembrar mis inquietudes
en las límpidas parcelas
del papel por despertar
tantas dormidas conciencias
y pretender redimir
de culturales carencias
a convecinos congéneres
con una actitud fraterna
y dejar, en testimonio
de amor, mi herencia libresca
por si sirviera a mi gente
de benéfica receta.
A tanto amor sin desmayo,
a tanta cordial querencia,
a tantos nobles afanes,
a tanta lírica siembra,
responden con actitudes
de una indolencia chulesca
y con balidos de infamia
por indigna recompensa.
Tengo en las trojes del alma
almacenada una ubérrima
cosecha de desengaños,
desprecios, maledicencias…
Un tribunal pastoril
me ha condenado a la pena
de distancia y de silencio
en severa cuarentena;
teme que exista un contagio
de mi lírica demencia
y toda la prole ovina
sufra una funesta histeria
y despierte de sopores,
seculares, de su siesta
tras siglos de “pan y circo”
en una nefasta fiesta.
Por salirme del rebaño
a buscar mis propias sendas,
aunque les doy blanca leche,
me tildan de oveja negra.
Jaraicejo, agosto, 2008
MALDITA SEA LA BOCA QUE DIFAMA
Maldita sea la boca que difama
con su pérfida lengua viperina
y emponzoña una honra cristalina
con la baba viscosa que derrama.
Por perfidia satánica, programa
mancillar con negror de tinta china
en perversa función luciferina
la blancura y pureza de una fama.
Es de un ser sin talento y sin talante
esa boca que corta tal cuchilla
el derecho al honor de un semejante.
Tan experto perito es en rencilla
y ha llegado a tal grado degradante
que su estéril tarea es de polilla...
con su pérfida lengua viperina
y emponzoña una honra cristalina
con la baba viscosa que derrama.
Por perfidia satánica, programa
mancillar con negror de tinta china
en perversa función luciferina
la blancura y pureza de una fama.
Es de un ser sin talento y sin talante
esa boca que corta tal cuchilla
el derecho al honor de un semejante.
Tan experto perito es en rencilla
y ha llegado a tal grado degradante
que su estéril tarea es de polilla...
SOLEDAD SOLIDARIA
Yo esperaba el laurel, pero fue el cardo
lo que obtuve del lírico cultivo,
ingrato premio del solar nativo
por tributo a su tribu de este bardo.
Nunca supe el porqué de este bastardo
tratamiento de acoso y de derribo
si pagué con amor, en afectivo
y me sirven mis libros de resguardo.
Por sentirme distinto, estoy distante
de ese modo de vida tan gregario,
un redil de rutinas tan castrante.
No me importan mi cruz ni mi calvario
porque el verso me sirve de sedante
y me siento, aunque solo, solidario.
lo que obtuve del lírico cultivo,
ingrato premio del solar nativo
por tributo a su tribu de este bardo.
Nunca supe el porqué de este bastardo
tratamiento de acoso y de derribo
si pagué con amor, en afectivo
y me sirven mis libros de resguardo.
Por sentirme distinto, estoy distante
de ese modo de vida tan gregario,
un redil de rutinas tan castrante.
No me importan mi cruz ni mi calvario
porque el verso me sirve de sedante
y me siento, aunque solo, solidario.
Etiquetas:
diferencia,
ingratitud,
Poesía,
rutinas.,
soledad,
solidaridad
NOCTÍVAGOS
Van de noche, en jauría, tal los lobos
por impulsos primarios de insensatos,
sometidos a etílicos mandatos
a beberse sus babas como bobos.
De soberbia ya inflados como globos.
por cegatos mentales, mentichatos ;
sólo buscan “ pasarse” … buenos ratos
en estratos mentales de bonobos.
Con abusos de vasos y de besos,
se fabrican sus falsos paraísos
donde adoptan posturas de posesos.
A sus modas sin modos tan sumisos
que, en sus rostros, ya hay rastros bien impresos
de una vida que toma malos visos.
por impulsos primarios de insensatos,
sometidos a etílicos mandatos
a beberse sus babas como bobos.
De soberbia ya inflados como globos.
por cegatos mentales, mentichatos ;
sólo buscan “ pasarse” … buenos ratos
en estratos mentales de bonobos.
Con abusos de vasos y de besos,
se fabrican sus falsos paraísos
donde adoptan posturas de posesos.
A sus modas sin modos tan sumisos
que, en sus rostros, ya hay rastros bien impresos
de una vida que toma malos visos.
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abusos,
bandas,
bullicio,
impulsividad.,
Nocturnidad,
soberbia
UNDÉCIMO MANDAMIENTO
Por cumplir con un sacro imperativo
que me impulsa al solar de nacimiento,
como undécimo y nuevo mandamiento,
con ternura retorno al lar nativo.
Allí encuentro ese caldo de cultivo
tan propicio al recuerdo, al sentimiento...
y allí sedo el dolor, el desaliento
de habitar en la ausencia tal cautivo.
Con el alma a destajo, insatisfecha,
en mi patrio terruño, cada día,
me dedico a mi lírica cosecha.
Mas no sé si mi esfuerzo y mi porfía
a mis gentes les vale y aprovecha,
si merece la pena... o la alegría.
que me impulsa al solar de nacimiento,
como undécimo y nuevo mandamiento,
con ternura retorno al lar nativo.
Allí encuentro ese caldo de cultivo
tan propicio al recuerdo, al sentimiento...
y allí sedo el dolor, el desaliento
de habitar en la ausencia tal cautivo.
Con el alma a destajo, insatisfecha,
en mi patrio terruño, cada día,
me dedico a mi lírica cosecha.
Mas no sé si mi esfuerzo y mi porfía
a mis gentes les vale y aprovecha,
si merece la pena... o la alegría.
lunes, 7 de diciembre de 2009
CREMATOLATRÍA (Culto al dinero) (*)
Ya no sube el que sabe, sí el que engaña
en un mundo, ya inmundo sumidero
donde el único dios es el dinero
con que escala el más cuco la cucaña.
Yo no sé con qué hechizo o artimaña
ha extendido su culto al mundo entero
este dios insaciable y milagrero
que, en su red nos atrapa tal araña.
Empresarios, banqueros, mercaderes...,
lo veneran con culto vitalicio
porque suban su bolsa y sus haberes.
Y, en sus sucios negocios, no hay resquicio
para el sacro cultivo de saberes
por el bajo interés y el sacrificio.
(*)Este soneto, junto a otros seis, obtuvieron el primer premio en un certamen literario del distrito de Horta-Guinardó de Barcelona.
en un mundo, ya inmundo sumidero
donde el único dios es el dinero
con que escala el más cuco la cucaña.
Yo no sé con qué hechizo o artimaña
ha extendido su culto al mundo entero
este dios insaciable y milagrero
que, en su red nos atrapa tal araña.
Empresarios, banqueros, mercaderes...,
lo veneran con culto vitalicio
porque suban su bolsa y sus haberes.
Y, en sus sucios negocios, no hay resquicio
para el sacro cultivo de saberes
por el bajo interés y el sacrificio.
(*)Este soneto, junto a otros seis, obtuvieron el primer premio en un certamen literario del distrito de Horta-Guinardó de Barcelona.
Etiquetas:
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Saberes,
Sacrificio,
Soneto
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