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domingo, 30 de abril de 2017

CAMPESINO EXTREMEÑO (1)


 A mi querido padre, Isidro Mohedas Márquez,
un San Isidro Labrador extremeño, en el día
de su santo y cumpleaños.


Agricultor extremeño,
tú la tierra ya no siembras
porque otros , con tus sudores,
están pagando sus fiestas;
tú ya no peinas el campo
con la punta de la reja
del rudo arado romano
que era tu humilde herramienta;
ya la dorada semilla
no arrojas sobre una tierra
que no es tuya, sino de otro
que la recibió en herencia.
¡Sembraste buena semilla,
recogiste malas hierbas!
¡Ay, labrador extremeño,
de piel enjuta, reseca,
pergamino amarillento
donde el tiempo pone fecha
el viento, el sol y la lluvia
ponen su morena huella;
tu cara es el claro espejo
donde tus penas reflejas;
cara del color del trigo
y del pan que te alimenta,
surcada por mil arrugas
reflejo de mil miserias.
Tu cuerpo, madura espiga,
se inclina amoroso a tierra,
soñando ser la semilla
de una justa sementera...
¡Ay, campesino extremeño,
tú cultivas la paciencia,
divorciándote de un campo
que ha sido sordo a tus quejas.
Tu desunión, tu apatía
y tu cultural pereza
fueron tus eternas faltas
causantes de tu pobreza.
Te robaron la sonrisa,
te robaron la inocencia
aquellos que te engañaron
con incumplidas promesas.
¡Callos tienes en tus manos,
aquellos en la conciencia!
Los ricos latifundistas
cual parásitas abejas
han tornado en alegría
el polen de tus tristezas,
tu humilde sudor humano
en su fuente de riqueza
y el malestar de los tuyos
su bienestar fundamenta.
¡Campesino, encina humana,
tu robusta resistencia
está sirviendo a los ricos
de pan, de carne, de leña...
Las cenicientas encinas
piden en vano clemencia
a un cielo latifundista
sucio de sordas cociencias.
El campo, coto privado,
de cardos y de maleza
se está vistiendo con ira
por causa de tanta afrenta
y al cacique cazador
hasta la caza le niega...
¡Ponte alerta , campesino!
¡Agricultor, no consientas
que tú siembres la semilla
y otros cojan tu cosecha
¡Labrador, labra el futuro
como si el futuro fuera
un campo de mies madura
que está esperando tu siega!
Tu destino está en la espiga,
en el tractor, en la dehesa
expopiada y en los ríos
y en los llanos y en las vegas.
El ronco ruido de cólera
del tractor sirva de alerta
a ver si , con tanto ruido,
las conciencias se despiertan .
No esperes nunca a mañana,
ponte en marcha con presteza
y, entre vahos, de licores
no quemes nunca tus fuerzas.
¡Cultívate en la cultura,
haz añicos tu pereza
y no malgastes tu tiempo
en discusión de tabernas.
Verdecerá tu esperanza
abonada por tus penas,
la espiga de una ilusión
será tu guía y tu estrella...

(1) Primer Premio en el certamen de poesía
“Fiestas Patronales de Jaraicejo”(Cáceres), 1980

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