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domingo, 14 de septiembre de 2014

¡QUÉ DIFICIL LO FÁCIL!...


Qué difícil lo fácil, lo sencillo, lo humano
en un mundo indolente, desnortado, sin brújula
que camina inconsciente por barrocos caminos,
sin saber hacia dónde…por su cósmica cúpula.

Sin saber hacia dónde, va rodando sin rumbo
el rotundo planeta con su humana balumba,
nuestra incómoda casa que es hogar para todos
y unos pocos quisieran convertirnos en tumba.

Nuestra Tierra ensuciamos demasiado deprisa,
sin conciencia y con ciencia de basura se inunda
por su falso progreso voraz consumismo
que la va conduciendo a una nada rotunda.

Cada cual a lo suyo, van los seres humanos
empujados por prisas que les tiznan de angustia
y se compran su dicha bajo cómodos plazos
y, entre letras y plazos, su alegría se mustia.

El ayer es pasado, les recuerda la muerte;
el mañana no cuenta porque es noche sin luna;
sólo importa el ahora de placer empapado
y beberlo tal vino que el dolor les vacuna.

El amor –ya sin gracia- sólo es turbio contacto
entre dos epidermis sin la tibia ternura,
sólo impulso instintivo de pasiones primarias
que se vende y se compra y hasta exige factura.

El dinero es su móvil , su epicentro, su meta;
hipotecan su vida por buscar la fortuna
renunciando a su tiempo, su salud, su alegría
de vivir y traicionan, si es preciso, su cuna.

Van altivos, soberbios, tal los pavos reales
con vistoso plumaje que destella, relumbra,
deslumbrando a los otros con reflejos y brillos,
pero siempre su mente va de noche,en penumbra.

Se autoestiman tal dioses poderosos y eternos,
sin saber que un microbio diminuto derrumba
en efímero instante su falaz fortaleza
y que espera impaciente, boquiabierta la tumba.

El saber ya no ocupa ni un lugar en su mente;
por pereza, son necios que no quieren cultura,
sólo piensan en piensos que alimenten su cuerpo
y su espíritu enano va perdiendo estatura.

Los maneja el consumo como a inertes peleles
sometidos a modas que su yo manipulan
y se atrapan con trapos, aparatos, productos…
que alimentan su orgullo, su egoísmo estimulan.

Van y vienen en coche paseando su tedio
sin saber hacia dónde, sin hallar lo que buscan
y parecen felices… pero son aprendices
de modelos burgueses que idiotizan y ofuscan.

Su desprecio disparan contra todo el que sube
por su propio prestigio, sin ajenas ayudas,
les carcome la envidia sus podridas entrañas
y la ajena valía siempre ponen en duda.

Material competencia les azuza la vida:
superar al vecino en modernas minucias,
en prosaicos productos a buen precio pagados
con bolsillos bien limpios y conciencias bien sucias.

El trabajo desprecian: es cadena , castigo,
servidumbre, fatiga, represión, dictadura,
un mandato divino “…con sudor de tu frente”,
por pecados ajenos, se nos pasa factura…

Les importa el deporte que transporta hacia el norte
de las cumbres sociales, tal ingrávida pluma;
lo cultivan por ocio, por prestigio y negocio
mas su fama efímera fugazmente se esfuma.

Cuántos nobles Abeles se han tornado en Caínes
por la envidia fraterna, por penosa penuria,
por la innoble balanza de la injusta justicia
que se inclina a unos pocos y a los muchos injuria.

Qué difícil, hermano, ser un hombre sencillo
y elevarse del lodo para dar la estatura
de la humana persona que da frutos, ideas…
tal el árbol su fruta sazonada y madura.

Qué difícil ser hombre…, no un estéril fantoche,
marioneta de carne que sin rumbo deambula
por un triste escenario –este mundo- con gesto
que la moda de turno le programa y regula.

Cómo duele esta vida retorcida y sin norte
cuando gritas “¡alerta!” pero nadie te escucha
la potente palabra arrancada del pecho
y,frustrado, prosigues solitario en tu lucha...

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