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jueves, 8 de julio de 2010

A UN ANCIANO AGRICULTOR EXTREMEÑO

A todos los austeros y sufridos
agricultores extremeños.

La parda geometría del barbecho
tú tienes reflejada en tu semblante
y tu cuerpo, torcido hacia adelante,
hacia el surco final... se va derecho.

Entre miles de surcos, has deshecho
tu vida en un trabajo esclavizante,
entregando sudores cada instante
como el líquido precio a tu provecho.

Un montón de recuerdos arrugados
y una sed de justicia insatisfecha
conservas en el alma por cosecha.

Y te irás de este mundo..., bien pagados
los gastos por tu vida y sus cuidados
y estarás del Buen Dios a la derecha.

(*)Primer premio del certamen extremeño de poesía "Martes Mayor" de Plasencia (Cáceres), 1983.

A UN CORAZÓN EGOÍSTA

Se ha cubierto de grises telarañas
tu oscuro corazón encallecido
y no encuentran calor para su nido
la emoción y el amor en sus entrañas.

Si has cerrado sus puertas, por qué extrañas
que no sientas el mínimo latido
de amoroso aleteo..., sólo el ruido
de un tropel de gusanos y de arañas.

Anidó el egoísmo a su albedrío
en su larga y oscura galería,
cerrada con cerrojo y cerradura.

Sólo existen las sombras y el vacío
y tanta es su frialdad que se diría
que, más que corazón, es sepultura...

miércoles, 7 de julio de 2010

RECUERDOS MATERNOS

Al recuerdo indeleble y vitalicio
de mi querida madre, Elisa Ramos Rubio.

Busco entre tus recuerdos mi alegría,
un fulgor infantil que siempre tuve
cuando niño indolente, cuando anduve
de tu amada presencia en compañía.

Tu recuerdo querido, madre mía,
a las cimas del alma se me sube
y allí siento tu voz que grita "¡Uve!"
como tú me nombrabas cada día.

Aunque busco y rebusco por rincones,
por armarios, por cofres, por cajones...,
encontrar mi alegría no consigo.

Y mi vida, tan manca de ilusiones,
sin maternas ternuras, sin tu abrigo,
me sentencia a carencias de mendigo.

martes, 6 de julio de 2010

EMPUJADOS POR PRISAS

Empujados por prisas tal pringosos papeles
que barrieran los vientos con honor de huracanes
van los hombres mordidos por rabiosos afanes
a buscarse su dicha como raudos lebreles.

Los maneja el consumo como a inertes peleles,
marionetas de carne programadas por planes
a través de unos hilos de invisibles imanes
en el turbio escenario de soberbias babeles.

Van buscando las mieles, los placeres, la nata...
de esta efímera vida de ilusiones falaces
persiguiendo esperanzas de cartón, de hojalata...

Hacia un gran precipicio, sordiciegos y audaces,
precìpitan su vida de fatal catarata
y la noche los traga como estrellas fugaces...

TRAYECTORIA REBAÑEGA

Porque quieren que no haya escapatoria
para el hombre, le ciegan su existencia
con la venda mental de la inconsciencia
como a mula amaestrada de una noria.

Y le marcan su torpe trayectoria
circular, rebañega, sin querencia...
y le sedan con dosis de indolencia,
que no sienta el dolor, sí seudoeuforia.

Con eufónicos sones de tantanes,
promocionan el vicio que nos merma
nuestra talla moral, nuestros afanes.

Quieren que nuestra mente se halle yerma,
sometida al dictado de sus planes
y que el pueblo amodorrado se duerma...

ANTES DE QUE...

Antes de que mi vida poco a poco consuma
esas últimas brasas de su efímera hoguera,
resumiendo en cenizas tanta vana quimera
y se esfume en la nada como pompa de espuma.

Antes de que mi aliento se me funda en la bruma
de esa noche infinita que al humano le espera
más allá del umbral, de esa leve frontera
donde todo termina con el cero por suma.

Antes de que mi sangre pierda el rojo voltaje
y mi cuerpo, ya inerte, sea el grato hospedaje
donde habite a sus anchas un tropel de gusanos.

Yo quisiera entregaros, tal humilde homenaje
este ramo de versos doloridos y humanos
que aboné con mis penas y sembré con mis manos.

RETROPROGRESO ( PROGRESO HACIA ATRÁS )

Contemplad las plusmarcas del progreso
de este simio antropoide que se estima
el ombligo del mundo, la pluscima
de la inerte materia en su proceso.

Con las drogas, el átomo, el sexo...,
nuestro mono actual se autolastima
y su cima se torna en una sima
donde el sida le pudre hasta su beso.

Por temor a microbios y a neutrones
y atraído por cantos de sirenas,
nuestro bípedo humano se evasiona

hacia gratos y edénicos rincones
de regiones idílicas y amenas
donde pierde su talla de persona.