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domingo, 6 de diciembre de 2009

OBRAS SON AMORES

Menos razones, hermanos,
las obras son las que pesan
en la sensible balanza
de las humanas conciencias.
¡Palabras no! Son del viento
y, por suyas, se las lleva
tal hojas que , de la rama,
de un árbol caen, se secan
y el viento, que es barrendero,
cumple muy fiel su tarea:
las barre con sumo esmero
y en olvido las entierra.

Hermanos, no las palabras,
son los hechos los que cuentan
porque el honor de los hombres
en sus obras se cimenta.
Nuestra sociedad precisa
más manos y menos lenguas
para que el tren del progreso
avance sobre sus ruedas;
necesita combustible:
de nuestros brazos las fuerzas,
ideas de nuestra mente
y sangre de nuestras venas.

Manga por hombro está el mundo,
batiburrillo, una feria
de feriantes sin escrúpulos
peritos en corruptelas,
fraudes, apaños, chantajes,
deshonor y desvergüenza...
Nos sube hasta la barbilla
una marea de miseria
moral que nos encenaga
y nos ciega la conciencia.
La vida baja tan turbia,
tan falta de transparencias
que, así por río revuelto,
ganancias para el que pesca.
Nos venden bisutería
por joyas de gran pureza
y los vicios, por virtudes
y, por alegrías, las penas.
Todo se vende..., hasta el alma
tienen algunos de oferta,
Judas y Faustos modernos,
por unas cuantas monedas.
El hombre ya desalmado
pierde persona, se amengua,
gana en impulsos primarios
a las más feroces fieras;
Caín cruento que mata
por matar y elige presa
entre sus propios congéneres
con sed de sangre fraterna.

Cotiza a buen precio el vicio
para amenizar las fiestas,
multiplicar los placeres
y anestesiarse las penas.
Sin valor, ya los valores
eternos, ya sin vigencia:
virtud, honradez, cultura,
amor, trabajo, nobleza...
Por ser valores morales,
no son visibles ni rentan
monetarios intereses,
ni prestigio ni apariencia...
En su lugar, se entroniza
y se adora la materia
con sus seductores brillos
y prolíficas facetas:
dinero, lujo, aparatos...,
los abortos de la técnica,
programados por las marcas
y el mercado nos oferta
a plazo, en altas rebajas,
que nuestra vida hipotecan.
Así no es libre, es esclavo
el hombre, una marioneta,
que, con invisibles hilos,
manejan manos expertas.

Más hechos, menos palabras;
los actos son los que expresan
el micromundo del hombre
con más rotunda elocuencia.
Más vale una sola obra
que mil palabras... si intentas
dar razón de tu valía
cuando presentes tus cuentas...
Lo demás, abejorreo
bullanguero de taberna,
paja sin grano, hojarasca,
humo sin llama que lleva
el viento gris del olvido
sin dejar rastro siquiera..
Tanta vida improductiva,
tanta estéril verborrea
sin justificarse en frutos,
trabajos, obras, ideas...
Mala hierba, avena loca
que absorbe la savia ajena
y crece entre las espigas
del trigal tan tallitiesa,
tan arrogante, tan vana,
tan inútil y altanera
que al campesino entristece
y le ensucia su cosecha.
Tanto infecundo abejorro
tal zángano de colmena
que va libando las mieles
de la vida, sin conciencia
de que esa miel es producto
de laboriosas abejas
en su trabajo de enjambre
de su sociedad perfecta.

Callad y arrimad el hombro
cada cual en su tarea,
hormigamente entregando
su humilde grano de arena.
Trabajad porque el trabajo
fuente es de dicha y riqueza
que ennoblece y justifica
nuestra efímera existencia.
Vemos que nos vamos raudos
tal meteorito o estrella
fugaz en un firmamento
de tinta china, muy negra.
Serán testigos las obras
de nuestra estancia en la Tierra
porque, al fin, todo se paga
cuando se nos pidan cuentas...

Wenceslao Mohedas Ramos
Jaraicejo (Cáceres)

sábado, 13 de junio de 2009

A UN ANCIANO EMIGRANTE RECOGECARTONES

Bajo una carga de años y cartones,
te arrastras silencioso y solitario
-cual Cristo con su Cruz por el Calvario-
tú, por calles, portales y rincones.

Recoges lo que tiran..., los montones
de papeles, cartones... que, a diario,
un consumo continuo y rutinario
vomita en sus pesadas digestiones.

Imitas el trabajo de la hormiga,
recogiendo despojos y migajas
con forma de papeles y de cajas.

Curvado por el peso y la fatiga,
recorres con la carga tu camino,
a solas con tu trágico destino...

(1) Con este soneto y otros tres, su autor obtuvo el primer premio en el certamen regional del "Martes Mayor" de Plasencia (Cáceres), en 1983, por segundo año consecutivo.

jueves, 11 de junio de 2009

ODA A LA ENCINA EXTREMEÑA

ODA A LA ENCINA EXTREMEÑA
                A mi estimada vecina y amiga
                Sara Mérida García.
 
Por ser árbol tan noble y solidario,
protector de mi gente campesina,
hoy compongo este lírico homenaje
con efluvios que el alma me trasmina.

Porque siempre te evoco con cariño
en mi vida foránea, peregrina
y archivada te llevo en mi memoria,
asociada a mi infancia pueblerina.

Por imagen y emblema de mi tierra
y modelo ejemplar de disciplina,
de profunda y de sólida raigambre
y de recia dureza diamantina.

Por tu copa redonda, me recuerdas
la rotunda melena femenina
de las hijas morenas de esta tierra
de mirada tan casta y cristalina.

Con tu hermano floral, el alcornoque
tú compartes llanuras y colinas
de esas vastas dehesas extremeñas
donde pastan cochinos y merinas.

Como ubérrima, robusta patriarca,
una prole prolífica aglutinas
con ternuras maternas amparándola
del azote solar con chamusquina.

Las retamas, las jaras, los romeros,
los tomillos, los brezos… se coordinan
en familia floral, fraternalmente
por formarte una alfombra esmeraldina.

Tu robusto ramaje es apreciado
como impar combustible de cocina,
de parrillas, de estufas, de braseros…,
por materia más prima y genuina.


Nidifican las aves en tus ramas
con rumores de amor, de tremolina,
entre trinos, trasiegos y trajines
que la fiebre de amor les origina.

A un tropel de animales alimentas:
tu bellota es nutricia vitamina
de rebaños, manadas y piaras
y es del cerdo la grata golosina.

A tu sombra, los recios regadores
se refrescan la ardiente sofoquina
de las brasas y brisas estivales
con un rato de tregua en su rutina.

De tus ramas compuse mis juguetes
infantiles: el mocho, el tirachinas,
el garrote, los zancos…, tu bellota
fue mi grácil peonza danzarina.

Nos das tanto de forma solidaria,
mas el hombre -¡un ingrato!- se acaína
y, blandiendo de fuego una quijada,
con pirómana mano te calcina.

Yo también, de una forma generosa,
doy mis versos, poética propina,
pero algunos, por necios, les mancillan
su pureza con baba viperina.

Hoy, por ser extremeño bien nacido
de una humilde progenie campesina,
te compongo esta lírica alabanza
porque hiciste en mi infancia de madrina.

sábado, 2 de mayo de 2009

DON ADÁN EN SU EDÉN ( Microbiografía de un cacique extremeño en rima nasal)(*)

Conocí muy de cerca a don Adán
y su vida vivida a todo tren,
un modelo del mal en este edén,
nuestro mundo...¡perdón!- el de Satán.

Un cacique parásito, holgazán,
desalmado, su alma era almacén
de viciosos placeres, un harén
donde hacía funciones de sultán.

Por tener por el mango la sartén,
disfrutaba favores si afán,
sin sudor por su vino y por su pan,
con su renta y ... su amante por amén.

La existencia alterada de algún gen
le alteraba en excéntrico trajín;
cultivaba del alma en el jardín
el rencor y la envidia y el desdén...

Le gustaba vivir a tutiplén,
emulando a la gente de postín
en sus modos y modas, figurín
con figura de adorno de un belén.

Por concepto festivo, tal festín,
de este efímero mundo como un don,
convertía su vida en un bidón
por llenar... con el máximo botín.

Corazón con durezas de adoquín,
incapaz de piedad y de perdón,
cuyas zonas profundas de su hondón
la negrura imitaban del hollín.

Su voraz pesadez de moscardón
la empleaba tan sólo para algún
interés amoroso sin runrún:
la mujer... ¡su precioso galardón!

Consumiose la cera, el algodón
de la vela -la vida- tan común
de este ser con entrañas de betún,
un cacique extremeño comodón.

Derrochó tantos años al tuntún
entre enredos y faldas, de fardón
y acabó contra un duro paredón,
enlatado en su coche tal atún.

Dos campanas transmiten sin nigún
escozor la noticia en su din-dan
que este edén abandona don Adán
tras hacer tanto mal al bien común.

(*) Poema publicado en la antología
"Extremadura desde la ausencia"
que edita la Junta de Extremadura.

AUTOBIOGRAFÍA

En un pueblo del sur..., pero del norte
de la dura y extrema Extremadura
fui unigénita flor de agricultura
de un tenaz labrador y su consorte.

El paterno sudor fue el pasaporte
al ilustre lugar de la cultura;
sufragué con esfuerzos mi factura:
soledades y ausencias por importe.

Y, entre libros, libretas y deberes,
soy docente decente en su ejercicio
de entregarse a letrados menesteres.

Yo me cumplo en mis actos de servicio
de sembrar en las mentes mis saberes
y, en mis ocios, los versos... ¡son mi vicio!

GRACIAS, PUEBLO CATALÁN (PANEGÍRICO A CATALUÑA)

A mi estimada admiradora Josefa Palau, "Pepeta",
con mucho afecto.




Gracias, pueblo catalán,
por darle lección de empeño
a un profesor extremeño
tan afín a vuestro afán:
por ganar con garra el pan,
por tanto amor a lo vuestro,
por defender vuestro ancestro
con uñas, dientes y manos
y por sentiros ufanos
de ser un pueblo maestro.


Vuestra seña es la “señera”
rojigualda -sangre y oro-
y os representa en el foro
de nuestra terrestre esfera;
cuatribarrada bandera
que, en “Diada”septembrina,
os convoca, os aglutina
a defender diferencias,
identidades, esencias:
lengua, historia, barretina...

Vuestra armoniosa sardana
es un humano engranaje,
corro coral con coraje
que baila ufano y se afana
en afirmar el mañana
a través de sus raíces
y obtener fuerzas motrices
de pueblo perseverante
que avanza siempre adelante
por sus propias directrices.


Flecha que apunta con tino
al cielo, humano ciprés,
la torre de “castellers”
os señala un alto sino
y os marca el recto camino,
la dirección -fiel veleta-
para subir... tal saeta
que, disparada del suelo,
se va elevando hacia el cielo
hasta alcanzar alta meta...

Desde mi tierra extremeña,
en décimas y en son lírico,
compongo este panegírico
en una tarde agosteña;
soy una humana cigüeña
que emigró del lar querido
y torna al leñoso nido
y, por un sentido innato,
a pueblo tan noble y grato
yo le canto agradecido.

Agosto, 1998

A LA CIGÜEÑA EXTREMEÑA (1)

A Gabi Blázquez, paisano y amigo,
por su defensa de lo extremeño en
su "Restaurante Extremadura" de Madrid.

Posada sobre el nido estrafalario
que corona de forma tan cristiana
el vetusto y rojizo campanario
con figura galana
y su aspecto elegante y legendario
se perfila la talluda silueta
de la esbelta cigüeña,
animada veleta
con su traje festivo, de etiqueta.
Un gótico pináculo
semeja sostenida en una pata,
haciendo de equilibrio un espectáculo;
con su pico hiperbólico, escarlata
por arma siempre en ristre, amenazante,
parece un centinela
sobre altiva atalaya vigilante
que, impávido y constante, siempre vela.
Otras veces, con rabia se rebela
y crotora y tritura su tristeza
con su pico cortante y estridente,
agitando su cuello y su cabeza
en un rito furioso porque siente
tanto injusto abandono en el ambiente,
tanta sangrante ausencia
que reclaman remedio con urgencia...

¡Testigo es de excepción desde su altura
del dolor secular de Extremadura!
En la nube leñosa de su nido,
que cubre la espadaña de la iglesia,
apartada del ruido,
de memorias amargas se anestesia
con sedantes caricias de la brisa
y la azul lontananza que divisa...
De una forma infalible, cada año,
con fuerte y firme empeño
y, a pesar de su amargo desengaño
de emigrante, por fiel extremeñismo,
da al adusto extremeño
su lección magistral de patriotismo.
Con tan sólo una bagaje
de recuerdos añejos, de añoranzas,
desde el gran acutiverio,
en piadoso y febril peregrinaje,
emprende un maratónico viaje
por regar sus raíces y esperanzas,
de continente cambia y de hemisferio.
Dolorida de ausencias,
de silencios, distancias, soledades...,
como un perro sin amo,
de su tierra natal a las querencias
torna al tibio reclamo,
a sus viejas vivencias y amistades.
tal foránea la miran, tal extraña,
porque olvidan que aquí tuvo su cuna,
en un plácido rincón de nuestra España,
en tierra de encinares,
mas su adversa fortuna
a emigrar la forzó hacia otros lares.

En la ingrata distancia,
aprendió a ser prudente, fiel, honesta
y, sin vana arrogancia,
el bullicio desprecia y cualquier fiesta
y tanta es su conciencia y su porfía
que ha perdido su canto y su alegría...
A pesar de su aspecto tan grotesco,
de su forma zancuda, estrafalaria,
de su estoico mutismo,
por sentir quijotesco,
se siente del que sufre solidaria
y el ajeno dolor es suyo mismo.

Del parco campesino compañera,
su fiel benefactora,
de alimañas inmundas, venenosas,
le limpia de los ríos la ribera,
las charcas y lagunas cenagosas
con su pico de espada vengadora.
Cuando el pardo barbecho
rotura el labrador en la solana,
le sigue a corto trecho
y se ofrecen recíproco servicio:
la limpieza de toda vida insana
a cambio de un salario alimenticio...

Cuando eleva su vuelo
a buscar de su prole el alimento,
más que volar navega
por el plácido oacéano del cielo
con su suave y pausado movimiento
si sus alas imensas las despliega.
Por el suelo, camina tan erguida
que parece que avance de puntillas
con zancada hiperlarga, a su medida
y humilde suavidad de zapatillas.

En las tardes de estío tan tediosas,
bajo cielos preñados de tormentas,
con sus nubes grisáceas, bulliciosas
y ráfagas de viento turbulentas,
la he visto soportar los latigazos
del líquido elemento,
del trueno estrepitoso los trallazos
con que el rayo subraya en son violento
su firmeza de guerra al firmamento.
Con postura materna, protectora
y aliabierta protege a sus polluelos
de la terca batalla atronadora
que se libra en el campo de los cielos;
con plumoso paraguas,
a sus hijos protege de las aguas...

Hay gente como tú, noble cigüeña,
que aquí tuvo su nido
y, por fortuna adversa,
su vuelo levantó y, ya sin señas,
en otras tierras vive en el olvido,
sin raíces, dispersa,
en su ausencia empapada por las penas
y sin savia natal ya por sus venas...

Simbolizas, cigüeña migratoria,
al extremeño errante
por tu impar trayectoria,
por tu vida ejemplar, itinerante
y tu heroico coraje...
Mi corazón, borracho de ternura,
te dedica este lírico homenaje
por ser símbolo fiel de Extremadura.


(1) Este poema obtuvo el primer premio en el certamen nacional “José de Espronceda”, patrocinado por la FAEC, en el año 1995.