Mañana de Viernes Santo,
de Dolores y de duelo;
reactores de raudo vuelo
tejen , con mágico encanto,
una gran gasa en el cielo.
Con fibra de queroseno,
fabrican con gran ventaja
la mortuoria mortaja
a Jesús el Nazareno
que yace muerto en su caja.
Sudario de nívea lana
del gran progreso el tributo
que pone nota de luto
en la límpida mañana
de un cielo añil, impoluto.
Viernes Santo de Dolores,
de olores a incienso y cera
que avivan la fe señera
con sus febriles fervores,
primores de primavera.
La noche viste la Tierra
con un fúnebre sudario
en un acto solidario
porque esta noche se entierra
a Jesús en el Calvario.
Sufre en su frente la afrenta
de una corona de espinas
con que unas almas mezquinas
la dan muerte más cruenta
por vesánicas inquinas.
Va en ataúd transparente
con su herida en el costado
del lanzazo propinado
por un soldado indolente
ya en su cruz crucificado.
Tradiciones milenarias
con un arraigo tan fuerte
que el pueblo en ellas se vierte
en procesiones, plegarias…
por rendir culto a la muerte.
Ancestrales tradiciones
de un gran sentido cristiano
que ve en el otro un hermano
más ameno en emociones
para un vivir más humano.
Tiempo de Semana Santa
de vida adusta, discreta,
en que la sacra saeta
el pueblo sencillo canta
al Redentor del planeta.
Tiempo de sano solaz,
lejos del ruido, del humo,
de un tren de vida en consumo
que nos consume la paz
con las grimas de su grumo.
Falaz euforia de feria
donde domina lo estético
y pierde el sentido ético
la vida y gana miseria
moral a ritmo frenético.
Con sentir seudomoderno,
se adora al becerro de oro
en mundo ya sin decoro
que hace de la vida infierno
y de la Tierra, su aforo.
Por esta visión anfibia
de esta fiesta en estos lares,
unos combeben en bares
y otros conviven en Biblia
rezando ante los altares.
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martes, 30 de noviembre de 2010
jueves, 8 de julio de 2010
A UNA SOLTERONA RICA
Rezumando frialdad por su camisa,
doña Nieves camina de mañana;
la convocan repiques de campana
a los santos asuntos de la misa.
Se ha quedado soltera su sonrisa;
ya su cuerpo no sirve de besana
amorosa y se agosta en la desgana
sin un rayo de amor, sin una brisa...
Yo no sé por qué turbias vanidades
se ha quedado tan pobre su riqueza:
sin salud, sin amor, sin amistades...
Solo sé que ha perdido la cabeza
por internas y umbrosas tempestades
y no encuentra la paz ni cuando reza.
doña Nieves camina de mañana;
la convocan repiques de campana
a los santos asuntos de la misa.
Se ha quedado soltera su sonrisa;
ya su cuerpo no sirve de besana
amorosa y se agosta en la desgana
sin un rayo de amor, sin una brisa...
Yo no sé por qué turbias vanidades
se ha quedado tan pobre su riqueza:
sin salud, sin amor, sin amistades...
Solo sé que ha perdido la cabeza
por internas y umbrosas tempestades
y no encuentra la paz ni cuando reza.
miércoles, 30 de junio de 2010
A LA VIRGEN DE LOS HITOS ( Ermita de Jaraicejo)
A mi estimada amiga, paisana y vecina,
María González Toro, por su generosa
amistad.
“ Virgen Pura de los Hitos
de Torrejón caminera,
de San Blas eres vecina
y de Jaraicejo , Reina”.
(…)
( Copla popular de Jaraicejo)
Por la recta carretera,
yo voy del pueblo a la ermita
donde la Virgen Bendita
de los Hitos siempre espera.
Con la brisa mañanera
y el alma limpia y contrita,
yo voy ferviente a la cita
Contigo, Virgen señera.
Mi bici, fiel compañera,
mis esfuerzos solicita
y, a ritmo lento, transita
entre encinas con solera.
Una banda carroñera
de buitres negros gravita
con elegancia exquisita
sobre restos de ternera.
Una urraca bullanguera
con grave grito me pita
porque su paz gratuita
un ser extraño le altera.
Con fe sencilla y sincera
de un alma en versos perita,
tal tarjeta de visita,
te ofrezco esta flor austera.
Como abeja colmenera,
la ternura que me habita
a escribir versos me incita
a donarte miel y cera.
Mi tierna emoción romera,
que el tiempo jamás marchita,
te ofrenda esta flor escrita
de mi lírica quimera.
Hoy, la brisa volandera
mis emociones concita
y el recuerdo resucita
de aquella infancia primera.
Con fe infantil y fiestera
de aquella etapa bonita,
Te esperé en la Cruz Chiquita
sobre materna cadera.
Y ya en época mocera
a la sombra de tu ermita,
con su portal por garita,
me alivié mi solanera.
Era el tiempo de la era
cuando el labrador imita
la labor más favorita
de la hormiga temporera.
Siempre del padre a la vera,
siempre a su sombra bendita,
le di mi ayuda expedita
en su labor cosechera.
Hoy, suplicarte quisiera
-ser Madre de Él te acredita-
que el mal del mundo remita
y engendre una nueva era.
De esta vida lastimera,
libéranos, Virgencita,
del odio que el mundo agita
tal violenta ventolera.
Frena esta loca carrera
que al humano precipita
en crueldad tan infinita
donde supera a la fiera.
Detén esta torrentera
de sangre que nos vomita
un terrorismo cainita
que empapa la Tierra entera.
Forja una férrea frontera
a esta vida sibarita
que todo lo supedita
a la dicha más somera.
Ten piedad de esa patera
con gente que nos visita
porque tiene el alma ahíta
de desespero en su espera.
Sacude esa modorrera
en que tanto ser dormita
con tanta droga maldita
de euforia tan lisonjera.
A la sombra de esta higuera,
te prometo, Virgencita
de los Hitos, otra cita
en vacación venidera.
Una mañana cualquiera
de agosto, vendré a tu ermita
para hacerte otra visita
por la recta carretera.
WENCESLAO MOHEDAS RAMOS
JARAICEJO, AGOSTO, 2007
María González Toro, por su generosa
amistad.
“ Virgen Pura de los Hitos
de Torrejón caminera,
de San Blas eres vecina
y de Jaraicejo , Reina”.
(…)
( Copla popular de Jaraicejo)
Por la recta carretera,
yo voy del pueblo a la ermita
donde la Virgen Bendita
de los Hitos siempre espera.
Con la brisa mañanera
y el alma limpia y contrita,
yo voy ferviente a la cita
Contigo, Virgen señera.
Mi bici, fiel compañera,
mis esfuerzos solicita
y, a ritmo lento, transita
entre encinas con solera.
Una banda carroñera
de buitres negros gravita
con elegancia exquisita
sobre restos de ternera.
Una urraca bullanguera
con grave grito me pita
porque su paz gratuita
un ser extraño le altera.
Con fe sencilla y sincera
de un alma en versos perita,
tal tarjeta de visita,
te ofrezco esta flor austera.
Como abeja colmenera,
la ternura que me habita
a escribir versos me incita
a donarte miel y cera.
Mi tierna emoción romera,
que el tiempo jamás marchita,
te ofrenda esta flor escrita
de mi lírica quimera.
Hoy, la brisa volandera
mis emociones concita
y el recuerdo resucita
de aquella infancia primera.
Con fe infantil y fiestera
de aquella etapa bonita,
Te esperé en la Cruz Chiquita
sobre materna cadera.
Y ya en época mocera
a la sombra de tu ermita,
con su portal por garita,
me alivié mi solanera.
Era el tiempo de la era
cuando el labrador imita
la labor más favorita
de la hormiga temporera.
Siempre del padre a la vera,
siempre a su sombra bendita,
le di mi ayuda expedita
en su labor cosechera.
Hoy, suplicarte quisiera
-ser Madre de Él te acredita-
que el mal del mundo remita
y engendre una nueva era.
De esta vida lastimera,
libéranos, Virgencita,
del odio que el mundo agita
tal violenta ventolera.
Frena esta loca carrera
que al humano precipita
en crueldad tan infinita
donde supera a la fiera.
Detén esta torrentera
de sangre que nos vomita
un terrorismo cainita
que empapa la Tierra entera.
Forja una férrea frontera
a esta vida sibarita
que todo lo supedita
a la dicha más somera.
Ten piedad de esa patera
con gente que nos visita
porque tiene el alma ahíta
de desespero en su espera.
Sacude esa modorrera
en que tanto ser dormita
con tanta droga maldita
de euforia tan lisonjera.
A la sombra de esta higuera,
te prometo, Virgencita
de los Hitos, otra cita
en vacación venidera.
Una mañana cualquiera
de agosto, vendré a tu ermita
para hacerte otra visita
por la recta carretera.
WENCESLAO MOHEDAS RAMOS
JARAICEJO, AGOSTO, 2007
Etiquetas:
ermita,
Piedad,
plegaria,
religiosidad,
respeto,
veneración.,
Virgen
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