Aunque estemos muy cerca, cara a cara
y nos ligue el lugar de nuestra cuna;
aunque un lazo postizo ya nos una,
un abismo insalvable nos separa.
Aunque intento acercarme hacia tu rara
conducta, tan innoble, tan zorruna
y yo quiera salvar la inoportuna
frialdad que tu desprecio me dispara.
No puedo aproximarme a tu avispero
de innoblezas, de envidias, de rencillas...
porque mi alma es de acera, no de acero.
Yo prefiero apartarme de puntillas
sin rogar tu amistad tal pordiosero
y poner a años-luz nuestras orillas.