A la memoria indeleble
de mi querida madre,
Elisa Ramos Rubio.
Ante ti, madre mía, está este fruto
de tu vientre, que viene de visita
a regar sus raíces con la cita
estival y a rendirte su tributo.
Tu indeleble recuerdo va impoluto
por mi sangre -¡tu sangre!- y me concita
a embeberme de ti, madre bendita,
y a lavarme con llanto tanto luto.
Ante el nicho - el altar - de tus despojos,
en solemne silencio, como en misa,
tu unigénito hijo está de hinojos.
Por tu nombre te nombro, madre, ¡Elisa!,
anegados en lágrimas mis ojos
y de penas empapo hasta la brisa...
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domingo, 11 de julio de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
MIS VERSOS
No se engendran mis versos en gris laboratorio;
su materna matriz no es un tubo de ensayo,
tal los fetos deformes de un conejo cobayo
que utiliza la ciencia como chivo expiatorio.
Ni son hijos bastardos de un deseo transitorio
cuando sube el voltaje de la sangre por mayo
y florecen pasiones de ardoroso desmayo
que a los cuerpos impulsan a fugaz desposorio.
Son legítimos hijos del amor más humano
en feliz matrimonio entre idea y sentimiento
cuyo enlace rechaza lo prosaico, lo vano…
Sentimientos e ideas en feraz casamiento
dan a luz estos versos a la luz del verano,
a su modo, sin moda, ni especial tratamiento.
su materna matriz no es un tubo de ensayo,
tal los fetos deformes de un conejo cobayo
que utiliza la ciencia como chivo expiatorio.
Ni son hijos bastardos de un deseo transitorio
cuando sube el voltaje de la sangre por mayo
y florecen pasiones de ardoroso desmayo
que a los cuerpos impulsan a fugaz desposorio.
Son legítimos hijos del amor más humano
en feliz matrimonio entre idea y sentimiento
cuyo enlace rechaza lo prosaico, lo vano…
Sentimientos e ideas en feraz casamiento
dan a luz estos versos a la luz del verano,
a su modo, sin moda, ni especial tratamiento.
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