Ya sin vino de amor dentro del vaso,
sin placer, ni esperanza, ni aliciente...,
se reduce tu vida a recipiente
con tan sólo los posos del fracaso
Ya se apagan las brasas de tu ocaso
y se pone tu sol por el poniente,
ya en su tramo final por la pendiente
en el rumbo a su tumba sin retraso.
Ya se acerca el horario de partida
de tu vida terrena, transitoria,
sin posible demora en la salida.
Quedarán de fanfarrias, de sonajas,
una sombra de hombre por memoria:
sólo escombros, escorias, escurrajas...