(QUINTO CENTENARIO)
Ya ha llegado el momento, Extremadura,
de ponerte en camino sin tardanza
y avanzar hacia el Quinto Centenario
del Encuentro glorioso de tu raza.
Unos lazos fraternos nos empujan
a esa cita festiva y centenaria
donde tú , principal protagonista,
por derecho has de estar representada.
Porque fuiste la cuna de los héroes
que volaron muy alto, tal las águilas;
alcanzaron las cumbres de la gloria
y, en valor, consiguieron la plusmarca.
Porque tienes maternos compromisos
que no deben quedarse en hojarasca
de palabras hermosas, pero frías
sin cumplir exigencias más primarias.
Fue tu sangre explosiva , generosa,
la más fértil, más fuerte, más lozana,
la que quiso sembrarse tal semilla
y encontró el Nuevo Mundo por besana.
Resultaba ya el Viejo tan estrecho
para tantos empeños y esperanzas
que tu sangre, sedienta de horizontes,
emprendió su aventura americana.
Contemplaste –tal madre- a tantos hijos
que partían, famélicos de hazañas,
a buscarse la cara de la gloria
o la cruz de una muerte despiadada.
Los Balboas, Ovandos y Valdivias,
Los ¨Pizarros , Corteses y Orellanas…
inscribieron tu nombre “EXTREMADURA”
con mayúsculas de oro por su fama.
¡Qué revuelto de nombres extremeños
salpicando los textos y los mapas:
Medellines, Trujillos, Guadalupes,
Villuercas, Serenas, Villafrancas!...
Guadalupe fue pila de bautismo
de la indígena raza americana
y su Virgen Morena, la Patrona
verdadera y sin par de las Españas.
Fue un sagrado bautismo de personas,
de ciudades, de ríos, de montañas…
que son fieles reflejos de tu Historia
y son huella indeleble de tus plantas.
Nuestra fe, nuestras leyes, nuestra lengua
-con acento extremeño pronunciadas-
ofrecimos al indio tal ofrenda
de las prendas más propias, más preciadas.
¡Qué invasión de materias, de productos:
el tomate, el tabaco, la patata…-
que pasaron a tierras extremeñas
y arraigaron aquí tal en su patria!
Y, con ellos, las señas de sus nombres
con fonéticas raras, tan extrañas,
que, sembradas en surcos de los libros,
germinaron en lengua castellana.
¡Tú escribiste en el libro de la Historia,
con tu sangre por tinta, una gran página
de heroísmo, de amor, de sacrificio
a la gloria de España consagrada!
¿Tanta fama pasada ya no pesa
y es ingrávida paja en la balanza
de sus turbios merchantes , sólo inquietos
por sus sucios negocios y ganancias?
¿Quién te quiere quitar protagonismo
y dejarte a la puerta, arrinconada,
mientras otras celebran esta fiesta
con postura egoísta, insolidaria?
¿Quién se quiere comer la mejor parte
del pastel de esa fiesta solidaria
y dejarte tan sólo lo que sobre,
la porción más pequeña o las migajas?
¿Quién te aparta a la izquierda tal un cero,
al oeste de España, tu madrastra,
a vivir, por los siglos de los siglos,
cosechando miserias y desgracias?
¿Qué ancestrales temores te mutilan
la esperanza , la fe, la confianza
en ti misma? ¿Qué mezquinos manejos
-siempre impuestos de fuera- te atenazan?
¿Quién privó de los panes y los peces
a tu gente sencilla, resignada
y escondió bajo llave la cultura
para el uso privado de su casta?
Yo no puedo callar tantas verdades
a lo largo de siglos silenciadas
por gobiernos indignos, indolentes
al dolor de esa tierra desangrada.
Te han sembrado semillas de discordia,
de indolencia, de envidia… - telarañas-
que te agrisan la vida y la alegría
Y anubarran la luz de tu mirada.
¡Cada cual por su lado! Tanta gente
desunida, dispersa, desnortada,
incapaz de encauzarse en la corriente
de una causa común, mayoritaria!.
¡Cuánta sangre extremeña que se pudre
sin raíces – semilla malograda-
por los surcos extraños de otras tierras
sin tornarse en espiga sazonada!
Yo no puedo callar tanta injusticia,
tanta sorda codicia programada
para el bien de unos cuantos, ¡los de siempre!,
que han dejado a mi gente enlagrimada.
Tanta infamia me deja por los labios
el amargo sabor de la retama;
me empozoña por dentro de impotencia
y me eleva el voltaje de la rabia.
Y, por eso, mi verso siempre en ristre
tiene el brillo rojizo de las brasas
encendidas en fraguas interiores
donde fraguo con fuego mis palabras…
Es la hora propicia -¡ahora o nunca!
de salvar con un salto la distancia
de esa cima de atraso, de incultura
que te tiene a la cola relegada.
Es la dura batalla del futuro
y , entre todos, tenemos que ganarla;
si se triunfa, la gloria es para todos
y de todos la culpa si se falla.
Es la hora de aunar las voluntades
en empresa común por esta causa
por encima de torpes intereses
de partidos que parten y separan,
de romper egoísmos, apatías,
conformismos cobardes que nos castran
la palabra y los hechos y las culpas
siempre ajenas…,quizás las circunstancias;
de quemar- tal Cortés- todas las naves
por si algunos, por miedo, se acobardan
y quisieran volver hacia el pasado
a vivir para siempre en retaguardia.
Es tarea de enjambre: tuya y mía
y de todos si sienten sus entrañas
encendidas de amor por esta tierra
y les duele la herida que la sangra.
Ha llegado el instante decisivo
de ponernos a punto la esperanza
y jugarnos la carta del pasado
al futuro si ansiamos esta baza.
Una puerta de par en par abierta
en la esquina del siglo nos aguarda
si seguimos los pasos del proceso,
no de efímeras modas que nos atan.
Si pasamos con paso presuroso
sin mirar hacia atrás, a nuestra espalda,
confiando tan sólo en nuestras fuerzas,
no en ayudas ajenas, siempre avaras.
Si avanzamos con fe, sin titubeos,
timideces, complejos que retardan
con perezas plomizas nuestros pasos
y nos frenan el ritmo de la marcha.
precisamos aquí conquistadores
de progreso, justicia y esperanza
para alzar esta tierra deprimida
del abismo social en que se halla.
Que descubran la “Nueva Extremadura”
sin salir -¡”non plus ultra”!- de su patria
y conquisten injustos latifundios
de la estéril tutela aristocrática.
Que la tierra no sirva para el ocio
de unos cuantos , de campo de batalla
donde matan el tiempo y toda vida
con el juego cruento en toda caza.
Hacen falta más mentes idealistas,
paridoras de ideas prioritarias
y más manos obreras bien dispuestas
a llevar las ideas a la práctica.
Ya nos sobran caciques, señoritos
y parásitos que miran con nostalgia
hacia tiempos pasados ya escombrosos
porque tienen ideas putrefactas.
Es preciso el retorno de emigrantes
del ingrato destierro en la distancia
donde el pan sin la sal de la alegría
alimenta su vida y su desgana.
Deberemos tratar nuestras materias
que no salgan de “primas” a la diáspora,
sino envueltas en trajes elegantes
con las señas de origen de sus fábricas.
Sólo falta curarte alguna herida
que no tienes aún cicatrizada
y lavarte y vestirte para el acto
con tu traje y tus prendas de más gala.
¡Porque estás invitada por derecho
de un pasado glorioso que te avala
y no deben faltar en esta fiesta
tu presencia materna y tu palabra!
lunes, 28 de enero de 2013
miércoles, 2 de enero de 2013
A JARAICEJO DESDE LA AUSENCIA
Detrás del frontispicio de mi frente,
al socaire del viento del olvido,
tu recuerdo indeleble, tan querido,
va conmigo en lugar tan preminente.
Yo te siento en mi ausencia tan presente
que utilizo tu nombre de apellido
porque soy, Jaraicejo, un bien nacido
y te pago en poemas la patente.
A pesar de los años, la distancia...,
yo te tengo tan cerca, aunque esté lejos
de esos caros rincones de mi infancia.
Todavía refulgen los reflejos
y recibo balsámica fragancia
de mis tiernos recuerdos más añejos,
al socaire del viento del olvido,
tu recuerdo indeleble, tan querido,
va conmigo en lugar tan preminente.
Yo te siento en mi ausencia tan presente
que utilizo tu nombre de apellido
porque soy, Jaraicejo, un bien nacido
y te pago en poemas la patente.
A pesar de los años, la distancia...,
yo te tengo tan cerca, aunque esté lejos
de esos caros rincones de mi infancia.
Todavía refulgen los reflejos
y recibo balsámica fragancia
de mis tiernos recuerdos más añejos,
martes, 18 de diciembre de 2012
A UN JOVEN DROGADICTO
Gramo a gramo, tu vida autrodestruyes
porque sientes la angustia que te ahoga
y, al buscar evadirte con la droga,
en la cárcel de vicio te recluyes.
Te envenenas tus venas, prostituyes
tu esperanza marchita, que desfoga
con falaces euforias tan en boga
y, en nefastas sustancias, te diluyes.
Te construyes postizos paraísos
donde vives por bajo de lo humano,
eludiendo sociales compromisos.
Si no cortas tu enganche por lo sano
y no pasas de impulsos no precisos,
ahogado acabarás tarde o temprano...
sábado, 17 de noviembre de 2012
YO LANZO MI GRITO...
Como un triste Quijote, camino solitario,
a solas con mi sombra- mi humilde Sanchopanza-;
defiendo en todas partes el más noble ideario,
mi pluma siempre en ristre sirviéndome de lanza.
Y lucho por la vida en desigual combate
que ya sé, de antemano, lo tengo bien perdido;
observo atormentado el triste escaparate
que ofrece a nuestros ojos un mundo enloquecido;
un mundo de miserias, vestido de arrogancia
que siembra, en vez de trigo, cosechas de misiles
un mundo sordiciego que da preponderancia
al vicio de la guerra que a llantos infantiles.
Los llantos de esos niños al hambre condenados;
la falta de comida les hincha sus entrañas;
se comen su esperanza y están desesperados
y son amigos fieles de moscas y de arañas.
Manzana carcomida por viscosos gusanos
que se beben su jugo con esfuerzos ajenos
y se ensucian el alma y se lavan las manos
cual gusanos-pilatos elegantes y amenos.
Ellos son los que tienen el poder, la riqueza
que compra voluntades y mancha lo más puro;
no dejemos que ensucien nuestra pobre nobleza,
si el pasado fue suyo, será nuestro el futuro.
Porque somos los brazos, la fuerza, los motores
que compra voluntades y mancha lo más puro;
no dejemos que ensucien nuestra poder, la riqueza
que compra voluntades y mancha lo más puro;
no dejemos que ensucien nuestra pobre nobleza,
si el pasado fue suyo, será nuestro el futuro.
Porque somos los brazos, la fuerza, los motores
que mueven este mundo de oriente hasta occidente
y sirven de energía los ríos de sudores
que brotan de las manos y manan de la mente.
Me duelen los hermanos podridos por el paro
que esperan impacientes milagrosas recetas;
arropan sus miserias con estoico reparo
y con sueldos-limosnas de unas cuantas pesetas.
Cansados de promesas, sermones y miserias,
de siglos sin derechos torcidos por las leyes,
comiendo de los restos lo mismo que bacterias,
cargando con el peso lo mismo que los bueyes.
Se emborrachan pensando que la vida es un trago
Y se beben su vida como un vaso de vino
que suaviza su pena de dolor tan aciago
y les da falsa euforia para andar su camino.
Los marginan las máquinas con sus nervios de acero,
incansables obreros que no claman salario
ni reclaman derechos al patrón usurero
que impondrá su capricho, su trabajo y su horario.
El hombre poco importa en esta tecnocracia
que todo nos computa, nos guía y nos ordena…;
contemplo en todas partes desorden y desgracia
Y el cáncer devorando su presa a boca llena.
Nuestra vida sembramos de objetos, de aparatos
con la vana esperanza de sentirnos felices
y llenar nuestro hastío con momentos más gratos,
sus aristas cortantes dejarán cicatrices.
Maquinal es la vida, maquinal nuestro ambiente;
maquinal nuestro amor, maquinal la sonrisa;
respiramos un aire con hedor, maloliente
por el mal combustible que consume la prisa.
Maquinal es el hombre porque se robotiza
al continuo contacto con la fría chatarra
quien con máquinas anda… se marea, se idiotiza
y entre tantos cacharros, su razón se desgarra.
Domina la materia en este triste imperio
regido por botones, por mandos y tornillos;
algunos consideran su más noble criterio:
tener sus tripas llenas y llenos sus bolsillos.
Un hambre de consumo, una sed de placeres
devora nuestras almas con su grato atractivo;
sus derechos cultivan y olvidan sus deberes
y son pavos reales con aire despectivo.
Presentan como pavos su vistosa fachada
porque sólo desean humillar al vecino;
si levantas sus plumas, no verás casi nada:
un muñeco de barro con impulso mezquino.
Pululan por las calles, los bares y las plazas,
luciendo su plumaje, su gris bisutería;
su tiempo lo asesinan sentados en terrazas,
sus rostros maquillados con la falsa alegría.
Su tiempo lo desprecian porque es falsa moneda
y a todo se lo juegan porque no vale nada;
al final de su vida, cuando poco les queda,
se dan cuenta -¡ya tarde!- de su mala jugada.
Les falta a muchos jóvenes trabajo y esperanza
y pasan de la vida, se enganchan a la droga
y viajan por un mundo de malaventuranza,
esclavos voluntarios, ligados a su soga.
Y así se autodestruyen, desnudos de inquietudes,
porque pasan de todo, sin deberes sociales;
desprecian el espíritu, la vida , las virtudes…,
sus almas encadenan a cosas materiales.
Son fieles a las modas como mansos borregos;
presumen de modernos en medio del rebaño,
son cojos de cultura, de conciencia son ciegos;
si hacen mal al vecino, nunca sienten el daño.
Sembrado bajo tierra, ya el átomo homicida
programa sus neutrones y espera su momento
para arrasar el mundo, para matar la vida
con ardoroso soplo de su mortal aliento…
Mortíferas semillas sembradas por la Tierra,
estériles simientes que no darán su fruto,
reptiles en letargo que sueñan con la guerra
para dejar su rastro de destrucción y luto.
Vivimos intranquilos ante este panorama
que tiñe nuestros sueños con tintes de tragedia
y yo, triste Quijote, testigo de este drama,
denuncio el panorama por ver si se remedia.
Me chorrea por el alma la amarilla impotencia
ante tanta amargura que parió la codicia;
se me viste de pena mi sencilla existencia
y se empapa de rabia ante tanta injusticia.
Y, ante tanta injusticia, yo levanto mi grito
para ver si florece una hermosa cosecha
y , pensando en los sordos…, os lo doy por escrito
¡quedaré satisfecho si mi esfuerzo aprovecha!
a solas con mi sombra- mi humilde Sanchopanza-;
defiendo en todas partes el más noble ideario,
mi pluma siempre en ristre sirviéndome de lanza.
Y lucho por la vida en desigual combate
que ya sé, de antemano, lo tengo bien perdido;
observo atormentado el triste escaparate
que ofrece a nuestros ojos un mundo enloquecido;
un mundo de miserias, vestido de arrogancia
que siembra, en vez de trigo, cosechas de misiles
un mundo sordiciego que da preponderancia
al vicio de la guerra que a llantos infantiles.
Los llantos de esos niños al hambre condenados;
la falta de comida les hincha sus entrañas;
se comen su esperanza y están desesperados
y son amigos fieles de moscas y de arañas.
Manzana carcomida por viscosos gusanos
que se beben su jugo con esfuerzos ajenos
y se ensucian el alma y se lavan las manos
cual gusanos-pilatos elegantes y amenos.
Ellos son los que tienen el poder, la riqueza
que compra voluntades y mancha lo más puro;
no dejemos que ensucien nuestra pobre nobleza,
si el pasado fue suyo, será nuestro el futuro.
Porque somos los brazos, la fuerza, los motores
que compra voluntades y mancha lo más puro;
no dejemos que ensucien nuestra poder, la riqueza
que compra voluntades y mancha lo más puro;
no dejemos que ensucien nuestra pobre nobleza,
si el pasado fue suyo, será nuestro el futuro.
Porque somos los brazos, la fuerza, los motores
que mueven este mundo de oriente hasta occidente
y sirven de energía los ríos de sudores
que brotan de las manos y manan de la mente.
Me duelen los hermanos podridos por el paro
que esperan impacientes milagrosas recetas;
arropan sus miserias con estoico reparo
y con sueldos-limosnas de unas cuantas pesetas.
Cansados de promesas, sermones y miserias,
de siglos sin derechos torcidos por las leyes,
comiendo de los restos lo mismo que bacterias,
cargando con el peso lo mismo que los bueyes.
Se emborrachan pensando que la vida es un trago
Y se beben su vida como un vaso de vino
que suaviza su pena de dolor tan aciago
y les da falsa euforia para andar su camino.
Los marginan las máquinas con sus nervios de acero,
incansables obreros que no claman salario
ni reclaman derechos al patrón usurero
que impondrá su capricho, su trabajo y su horario.
El hombre poco importa en esta tecnocracia
que todo nos computa, nos guía y nos ordena…;
contemplo en todas partes desorden y desgracia
Y el cáncer devorando su presa a boca llena.
Nuestra vida sembramos de objetos, de aparatos
con la vana esperanza de sentirnos felices
y llenar nuestro hastío con momentos más gratos,
sus aristas cortantes dejarán cicatrices.
Maquinal es la vida, maquinal nuestro ambiente;
maquinal nuestro amor, maquinal la sonrisa;
respiramos un aire con hedor, maloliente
por el mal combustible que consume la prisa.
Maquinal es el hombre porque se robotiza
al continuo contacto con la fría chatarra
quien con máquinas anda… se marea, se idiotiza
y entre tantos cacharros, su razón se desgarra.
Domina la materia en este triste imperio
regido por botones, por mandos y tornillos;
algunos consideran su más noble criterio:
tener sus tripas llenas y llenos sus bolsillos.
Un hambre de consumo, una sed de placeres
devora nuestras almas con su grato atractivo;
sus derechos cultivan y olvidan sus deberes
y son pavos reales con aire despectivo.
Presentan como pavos su vistosa fachada
porque sólo desean humillar al vecino;
si levantas sus plumas, no verás casi nada:
un muñeco de barro con impulso mezquino.
Pululan por las calles, los bares y las plazas,
luciendo su plumaje, su gris bisutería;
su tiempo lo asesinan sentados en terrazas,
sus rostros maquillados con la falsa alegría.
Su tiempo lo desprecian porque es falsa moneda
y a todo se lo juegan porque no vale nada;
al final de su vida, cuando poco les queda,
se dan cuenta -¡ya tarde!- de su mala jugada.
Les falta a muchos jóvenes trabajo y esperanza
y pasan de la vida, se enganchan a la droga
y viajan por un mundo de malaventuranza,
esclavos voluntarios, ligados a su soga.
Y así se autodestruyen, desnudos de inquietudes,
porque pasan de todo, sin deberes sociales;
desprecian el espíritu, la vida , las virtudes…,
sus almas encadenan a cosas materiales.
Son fieles a las modas como mansos borregos;
presumen de modernos en medio del rebaño,
son cojos de cultura, de conciencia son ciegos;
si hacen mal al vecino, nunca sienten el daño.
Sembrado bajo tierra, ya el átomo homicida
programa sus neutrones y espera su momento
para arrasar el mundo, para matar la vida
con ardoroso soplo de su mortal aliento…
Mortíferas semillas sembradas por la Tierra,
estériles simientes que no darán su fruto,
reptiles en letargo que sueñan con la guerra
para dejar su rastro de destrucción y luto.
Vivimos intranquilos ante este panorama
que tiñe nuestros sueños con tintes de tragedia
y yo, triste Quijote, testigo de este drama,
denuncio el panorama por ver si se remedia.
Me chorrea por el alma la amarilla impotencia
ante tanta amargura que parió la codicia;
se me viste de pena mi sencilla existencia
y se empapa de rabia ante tanta injusticia.
Y, ante tanta injusticia, yo levanto mi grito
para ver si florece una hermosa cosecha
y , pensando en los sordos…, os lo doy por escrito
¡quedaré satisfecho si mi esfuerzo aprovecha!
lunes, 12 de noviembre de 2012
EL DEPORTE COMO META
La móvil veleidad de la veleta
ha imitado la vida y ya su norte
no es la ciencia ni Dios, sino el deporte
que al humano convierte en marioneta.
Se ha tomado el deporte como meta,
para muchos el único resorte
que les mueve su vida, el pasaporte
para efímera fama de etiqueta.
Se cultiva lo externo y secundario:
la fachada, la forma, la figura...,
descuidando lo interno y lo primario.
Se embrutece lo humano y su conciencia,
sin cultivo continuo, sin cultura,
se convierte en impulsos e indolencia.
ha imitado la vida y ya su norte
no es la ciencia ni Dios, sino el deporte
que al humano convierte en marioneta.
Se ha tomado el deporte como meta,
para muchos el único resorte
que les mueve su vida, el pasaporte
para efímera fama de etiqueta.
Se cultiva lo externo y secundario:
la fachada, la forma, la figura...,
descuidando lo interno y lo primario.
Se embrutece lo humano y su conciencia,
sin cultivo continuo, sin cultura,
se convierte en impulsos e indolencia.
viernes, 2 de noviembre de 2012
ELEVARON TAN ALTO LA CULTURA
Elevaron tan alto la cultura,
tan lejos del alcance de la mano
de ese pueblo sencillo y soberano
que no puede alcanzarla a tanta altura.
Quedó tan diminuta la estatura
de ese pueblo que arrastra sobre el llano
su anemia cultural, su gran desgano
y dormita al sopor de su incultura.
Por su rudo trabajo embrutecido
ya no siente latir su pensamiento
a la inerte materia sometido.
La falta de ese pan, de ese alimento
que llamamos cultura, ha detenido
su estatura mental, su crecimiento.
tan lejos del alcance de la mano
de ese pueblo sencillo y soberano
que no puede alcanzarla a tanta altura.
Quedó tan diminuta la estatura
de ese pueblo que arrastra sobre el llano
su anemia cultural, su gran desgano
y dormita al sopor de su incultura.
Por su rudo trabajo embrutecido
ya no siente latir su pensamiento
a la inerte materia sometido.
La falta de ese pan, de ese alimento
que llamamos cultura, ha detenido
su estatura mental, su crecimiento.
sábado, 27 de octubre de 2012
NO SE PUEDE VIVIR TRANQUILAMENTE...
¡Despertad, despertad, va siendo hora
de poner corazones en contacto
y luchar con amor contra la guerra
todos juntos, unidos por un pacto
los que amamos la paz y, a su servicio,
ponemos las palabras y los actos!
¡Acabemos con tantos enemigos
que amenazan la paz del ser humano:
la mentira, la guerra, la injusticia,
el rencor, la codicia y el engaño…,
arrojando verdades como bombas,
la palabra por arma en nuestros labios,
disparando el rabioso inconformismo
que llevamos por dentro silenciado!
No se puede vivir con la conciencia
tan dormida en un cómodo letargo
al sopor de pesadas digestiones
con un fondo de música, adecuado
para sueños profundos y apacibles
sin que enturbien la paz, los sobresaltos
ni oscuras pesadillas, tan frecuentes
en las negras conciencias de los amos.
No se puede vivir con pensamientos
que ya tienen olores putrefactos,
tantos siglos impuestos, tantos siglos
al capricho voraz de los gusanos;
si están muertos, busquemos sepultura
y un lujoso ataúd para enterrarlos
y sembremos, ¡por fin!, nuevas ideas
que alimenten a todos, no a unos cuantos…
No se puede arropar tanta mentira
con silencios hipócritas y engaños,
disfrazando verdades como soles
con un falso barniz para ocultarnos
la luz para el camino de la vida
y la fuerza vital para el cansancio.
No se puede vivir de las nostalgias,
de los fríos escombros del pasado,
de rodillas, pidiendo una limosna
a la puerta cerrada de un avaro
o rogando, con vanas ilusiones,
que remedien el mal desde lo alto
porque el hombre desnudo de esperanza
siempre suele vestirse por abajo…
La manzana del mundo se nos pudre
sin que nadie se inquiete en remediarlo
porque el odio, la envidia y la codicia
van minando su entraña a picotazos
y asesisan la paz y la esperanza
en sombríos despachos a plumazos
y nos visten de luto la alegría
con las telas oscuras del espanto,
condenándole al hombre la tristeza
de vivir como un perro arrinconado.
Se envenena el planeta impunemente
con sustancias mortales y con átomos
que amenazan de muerte a nuestra vida
al eterno temor de algún chispazo…
y se puebla la Tierra de chatarra
de esqueletos y restos de aparatos
que sirvieron de brazos a la guerra,
al servicio del crimen disfrazado.
No se puede vivir tranquilamente,
a la buena de Dios o del Diablo,
cuando un hombre les niega a los demás
sus derechos vitales más primarios:
el derecho a la paz y a la justicia,
el derecho a la vida y al trabajo,
al mendrugo de pan de cada día,
a elegir su camino y su ideario,
el derecho a vestirse de esperanza
y a expresar sus verdades sin reparos
y a otros muchos derechos, tan torcidos
por los mismos de siempre, por los amos,
mercaderes del templo de este mundo
que convierten el templo en un mercado
donde veden la vida y la esperanza
a unos precios de oferta muy baratos.
Se desprecia el valor de la cultura
programando los vicios más nefastos
para hacer de los hombres marionetas
a merced del negocio de un payaso;
no interesa el saber porque el que sabe
no obedece fielmente a los mandatos
del payaso de turno y siempre tiene
voluntad personal para sus actos.
Se prefieren borregos ignorantes
que respeten las normas del rebaño
y que sigan las huellas seculares
muy marcadas después de tantos años.
Se cuida el exterior y se descuida
lo más puro del ser, lo más humano,
lo que aleja a los hombres de las bestias
y los lleva hacia arriba desde el barro;
se programa el amor a la apariencia
y al consumo superfluo y descarado
a través de una moda pasajera
que torna en especial lo secundario;
un concepto servil, sanchopancesco
les ata a la materia como esclavos
y así viven conformes, satisfechos…
porque nunca es feliz el insensato.
Siempre existe un peligro permanente
que nos pudre hasta el aire que aspiramos
y nos hace vivir siempre intranquilos,
bajo eterna amenaza atormentados
o dormimos con “drogas” la conciencia
para andar por la vida cual sonámbulos
a buscar un perdido paraíso
que jamás hallaremos porque es falso.
¡Despertad, despertad, va siendo hora
de ponerse a limpiar, pero a destaj
tanta y tanta basura acumulada
a través de los siglos que llevamos
ensuciando el planeta, nuestra casa,
que es herencia de todos los humanos;
la tenemos tan sucia y descuidada
que da pena y vergüenza y hasta asco!...
¡No habrá paz en el mundo mientras haya
tanta triste basura a nuestro lado
bajo forma de guerras o injusticias
y, por ello, tenemos que limpiarlo!...
de poner corazones en contacto
y luchar con amor contra la guerra
todos juntos, unidos por un pacto
los que amamos la paz y, a su servicio,
ponemos las palabras y los actos!
¡Acabemos con tantos enemigos
que amenazan la paz del ser humano:
la mentira, la guerra, la injusticia,
el rencor, la codicia y el engaño…,
arrojando verdades como bombas,
la palabra por arma en nuestros labios,
disparando el rabioso inconformismo
que llevamos por dentro silenciado!
No se puede vivir con la conciencia
tan dormida en un cómodo letargo
al sopor de pesadas digestiones
con un fondo de música, adecuado
para sueños profundos y apacibles
sin que enturbien la paz, los sobresaltos
ni oscuras pesadillas, tan frecuentes
en las negras conciencias de los amos.
No se puede vivir con pensamientos
que ya tienen olores putrefactos,
tantos siglos impuestos, tantos siglos
al capricho voraz de los gusanos;
si están muertos, busquemos sepultura
y un lujoso ataúd para enterrarlos
y sembremos, ¡por fin!, nuevas ideas
que alimenten a todos, no a unos cuantos…
No se puede arropar tanta mentira
con silencios hipócritas y engaños,
disfrazando verdades como soles
con un falso barniz para ocultarnos
la luz para el camino de la vida
y la fuerza vital para el cansancio.
No se puede vivir de las nostalgias,
de los fríos escombros del pasado,
de rodillas, pidiendo una limosna
a la puerta cerrada de un avaro
o rogando, con vanas ilusiones,
que remedien el mal desde lo alto
porque el hombre desnudo de esperanza
siempre suele vestirse por abajo…
La manzana del mundo se nos pudre
sin que nadie se inquiete en remediarlo
porque el odio, la envidia y la codicia
van minando su entraña a picotazos
y asesisan la paz y la esperanza
en sombríos despachos a plumazos
y nos visten de luto la alegría
con las telas oscuras del espanto,
condenándole al hombre la tristeza
de vivir como un perro arrinconado.
Se envenena el planeta impunemente
con sustancias mortales y con átomos
que amenazan de muerte a nuestra vida
al eterno temor de algún chispazo…
y se puebla la Tierra de chatarra
de esqueletos y restos de aparatos
que sirvieron de brazos a la guerra,
al servicio del crimen disfrazado.
No se puede vivir tranquilamente,
a la buena de Dios o del Diablo,
cuando un hombre les niega a los demás
sus derechos vitales más primarios:
el derecho a la paz y a la justicia,
el derecho a la vida y al trabajo,
al mendrugo de pan de cada día,
a elegir su camino y su ideario,
el derecho a vestirse de esperanza
y a expresar sus verdades sin reparos
y a otros muchos derechos, tan torcidos
por los mismos de siempre, por los amos,
mercaderes del templo de este mundo
que convierten el templo en un mercado
donde veden la vida y la esperanza
a unos precios de oferta muy baratos.
Se desprecia el valor de la cultura
programando los vicios más nefastos
para hacer de los hombres marionetas
a merced del negocio de un payaso;
no interesa el saber porque el que sabe
no obedece fielmente a los mandatos
del payaso de turno y siempre tiene
voluntad personal para sus actos.
Se prefieren borregos ignorantes
que respeten las normas del rebaño
y que sigan las huellas seculares
muy marcadas después de tantos años.
Se cuida el exterior y se descuida
lo más puro del ser, lo más humano,
lo que aleja a los hombres de las bestias
y los lleva hacia arriba desde el barro;
se programa el amor a la apariencia
y al consumo superfluo y descarado
a través de una moda pasajera
que torna en especial lo secundario;
un concepto servil, sanchopancesco
les ata a la materia como esclavos
y así viven conformes, satisfechos…
porque nunca es feliz el insensato.
Siempre existe un peligro permanente
que nos pudre hasta el aire que aspiramos
y nos hace vivir siempre intranquilos,
bajo eterna amenaza atormentados
o dormimos con “drogas” la conciencia
para andar por la vida cual sonámbulos
a buscar un perdido paraíso
que jamás hallaremos porque es falso.
¡Despertad, despertad, va siendo hora
de ponerse a limpiar, pero a destaj
tanta y tanta basura acumulada
a través de los siglos que llevamos
ensuciando el planeta, nuestra casa,
que es herencia de todos los humanos;
la tenemos tan sucia y descuidada
que da pena y vergüenza y hasta asco!...
¡No habrá paz en el mundo mientras haya
tanta triste basura a nuestro lado
bajo forma de guerras o injusticias
y, por ello, tenemos que limpiarlo!...
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