Otra vez, Jaraicejo, aquí me tienes
a mi cita estival , a hacer un alto
en mi humano vivir en sobresalto
entre gases y prisas y vaivenes.
Las raíces me tiran de mis genes
y retorno feliz y cabizalto
de ese infierno del ruido y del asfalto
con más canas y arrugas por mis sienes.
En ti, encuentro un edénico remanso,
tan propicio al balsámico descanso
que me sirve de anímico sedante.
De tu grato regazo no me canso
porque soy hijo tuyo, aunque distante,
y me secas mis penas tal secante.
martes, 3 de julio de 2012
sábado, 23 de junio de 2012
TE PIENSAS QUE ERES MÁS
Te piensas que eres más porque más tienes
y, aunque nades en mares de abundancia,
eres menos…, lo afirma esa ignorancia
que te anida a la altura de tus sienes.
Con la tela grisácea de tus bienes,
te has forrado tu vida en concordancia
con tu vana existencia de arrogancia
que rezuma insolencias y desdenes.
Deslumbrado por brillos materiales,
has perdido el sentido verdadero
de la vida y estás en sus umbrales.
A pesar de tu honor…, te considero
un tullido mental sin ideales
que se apoya en muletas, su dinero.
y, aunque nades en mares de abundancia,
eres menos…, lo afirma esa ignorancia
que te anida a la altura de tus sienes.
Con la tela grisácea de tus bienes,
te has forrado tu vida en concordancia
con tu vana existencia de arrogancia
que rezuma insolencias y desdenes.
Deslumbrado por brillos materiales,
has perdido el sentido verdadero
de la vida y estás en sus umbrales.
A pesar de tu honor…, te considero
un tullido mental sin ideales
que se apoya en muletas, su dinero.
domingo, 17 de junio de 2012
A LA SOMBRA DEL PARO
A rumiarse su pena campesina,
como un manso rebaño de corderos,
los pacientes y pardos jornaleros
en la plaza se juntan por rutina.
Una mano mezquina los margina
en rincones sociales lastimeros,
los aparta a la izquierda como ceros
de un nefasto fichero de oficina.
En aceras sentados y en un umbrales,
ya esperan la receta milagrera
que remedie sus males laborales.
¡La tierra sin amor, sin sementera,
de matojos se eriza y de jarales:
las verdes telarañas de la espera!
como un manso rebaño de corderos,
los pacientes y pardos jornaleros
en la plaza se juntan por rutina.
Una mano mezquina los margina
en rincones sociales lastimeros,
los aparta a la izquierda como ceros
de un nefasto fichero de oficina.
En aceras sentados y en un umbrales,
ya esperan la receta milagrera
que remedie sus males laborales.
¡La tierra sin amor, sin sementera,
de matojos se eriza y de jarales:
las verdes telarañas de la espera!
lunes, 11 de junio de 2012
TU VIDA ES MATERIA PRIMA...
Tu vida es materia prima,
arcilla tierna y amorfa
para hacer una obra de arte
o pieza sórdida y tosca.
Con tu esfuerzo cotidiano,
debes ir dándole forma,
modelarla con tus dedos
en labor continua y propia.
Es materia moldeable,
delicada y arcillosa;
pero, si pierde terneza,
se torna frágil y bronca.
Tú eres el propio alfarero
de esa arcilla tan preciosa
que tienes entre tus manos,
de ti depende tu obra.
Es proyecto a largo plazo
y de ejecución remota;
la vida es larga jornada,
mas a veces se hace corta.
Existe un ancho camino
de andadura grata y cómoda
y también hay una senda
ingrata, dura y angosta;
por aquél, va el conformista,
el que vive y bebe y goza
los más procaces placeres
y con eso se conforma;
por ésta, el inconformista,
el que siente y piensa y obra
y siempre está insatisfecho
de su labor generosa.
Escoge bien tu camino;
piensa que, si te equivocas,
no habrá una nueva ocasión,
el tiempo pasa y no torna.
Llena con obras tus días,
son cangilones de noria;
si giran repletos de agua,
te regarán vida y obra.
Fecunda sea tu vida,
tal de abeja laboriosa,
no de estéril sanguijuela
que la ajena sangre absorba.
La vida es siembra; tendrás
cosecha escasa o copiosa
si tus sudores la riegan
y tus ideas la abonan.
Nunca proyectes al prójimo
tus faltas y culpas propias;
soporta el peso en tu espalda
como Sísifo su roca.
Sé siempre parco en palabras,
son de viento y se evaporan
y prolífico en acciones
que dejan profusas obras.
Renuncia al sucio consumo
-del sabio la vida es sobria –
porque castra tu salario
y el pensamiento te poda;
desmárcate de sus marcas,
sus modelos y sus modas
porque programa rebajas
en el nivel de persona;
vacúnate con razones
contra esa zafia bazofia
que enriquece a mercaderes
a costa de nuestra inopia .
No es feliz quien más posee,
sino quien sabe y quien borra
de su lista las codicias
innecesarias e impropias.
Cultívate en la cultura;
da altura moral y colma
el alma, almacén de ideas
y de emociones hermosas.
Que no te invada la envidia,
es del alma vil carcoma,
vicio que nunca da gusto,
sino disgusto y zozobra.
No abuses de los placeres
de la carne seductora;
son tan gratos... , mas efímeros
tal la vida de una rosa.
Hazte trizas la pereza
que atenaza como soga
y pone plomo en los pasos
y, en el pensamiento, sombras.
Protege tu frágil vida
de malos vientos que soplan
apestados de epidemias
tan modernas como odiosas;
producen anemia anímica,
fuertes síntomas de atrofia
de la conciencia y la vista
con impresiones borrosas;
con pérdida de valores
que no cotizan en bolsa
y fiebres materialistas
con vómitos y congojas.
Tanta marea de inmundicia
es ya pleamar peligrosa
que nos inunda este mundo
con su viscosa ponzoña.
Ya hay tantos seres sumidos
en las simas de deshonra,
en tan indignos niveles
impropios de una persona.
Tienes un largo camino
por recorrer, sin demora,
día a día, paso a paso,
se acorta tu trayectoria;
perderás parte de vida
por cada pérdida de hora;
no podrás dar marcha atrás
a buscarla entre las sombras.
No tiene atajos la vida,
ni nos concede una prórroga
y, al final del recorrido,
el ocaso siempre acosa
como hace el lúgubre otoño
cuando al árbol le despoja
de sus hojas y se pudren
sin dejar de sí memoria.
Así fugazmente pasa
nuestra vida transitoria
y sólo quedan del tránsito
Restos, escorias... , las sobras
de aquella arcilla primaria,
la materia antropomorfa,
un frío montón de escombros
que se tragará la fosa.
Los huesos van a la huesa,
el polvo al polvo retorna
y, con “resquiescat in pace”
termina aquí nuestra historia.
Wenceslao Mohedas Ramos
arcilla tierna y amorfa
para hacer una obra de arte
o pieza sórdida y tosca.
Con tu esfuerzo cotidiano,
debes ir dándole forma,
modelarla con tus dedos
en labor continua y propia.
Es materia moldeable,
delicada y arcillosa;
pero, si pierde terneza,
se torna frágil y bronca.
Tú eres el propio alfarero
de esa arcilla tan preciosa
que tienes entre tus manos,
de ti depende tu obra.
Es proyecto a largo plazo
y de ejecución remota;
la vida es larga jornada,
mas a veces se hace corta.
Existe un ancho camino
de andadura grata y cómoda
y también hay una senda
ingrata, dura y angosta;
por aquél, va el conformista,
el que vive y bebe y goza
los más procaces placeres
y con eso se conforma;
por ésta, el inconformista,
el que siente y piensa y obra
y siempre está insatisfecho
de su labor generosa.
Escoge bien tu camino;
piensa que, si te equivocas,
no habrá una nueva ocasión,
el tiempo pasa y no torna.
Llena con obras tus días,
son cangilones de noria;
si giran repletos de agua,
te regarán vida y obra.
Fecunda sea tu vida,
tal de abeja laboriosa,
no de estéril sanguijuela
que la ajena sangre absorba.
La vida es siembra; tendrás
cosecha escasa o copiosa
si tus sudores la riegan
y tus ideas la abonan.
Nunca proyectes al prójimo
tus faltas y culpas propias;
soporta el peso en tu espalda
como Sísifo su roca.
Sé siempre parco en palabras,
son de viento y se evaporan
y prolífico en acciones
que dejan profusas obras.
Renuncia al sucio consumo
-del sabio la vida es sobria –
porque castra tu salario
y el pensamiento te poda;
desmárcate de sus marcas,
sus modelos y sus modas
porque programa rebajas
en el nivel de persona;
vacúnate con razones
contra esa zafia bazofia
que enriquece a mercaderes
a costa de nuestra inopia .
No es feliz quien más posee,
sino quien sabe y quien borra
de su lista las codicias
innecesarias e impropias.
Cultívate en la cultura;
da altura moral y colma
el alma, almacén de ideas
y de emociones hermosas.
Que no te invada la envidia,
es del alma vil carcoma,
vicio que nunca da gusto,
sino disgusto y zozobra.
No abuses de los placeres
de la carne seductora;
son tan gratos... , mas efímeros
tal la vida de una rosa.
Hazte trizas la pereza
que atenaza como soga
y pone plomo en los pasos
y, en el pensamiento, sombras.
Protege tu frágil vida
de malos vientos que soplan
apestados de epidemias
tan modernas como odiosas;
producen anemia anímica,
fuertes síntomas de atrofia
de la conciencia y la vista
con impresiones borrosas;
con pérdida de valores
que no cotizan en bolsa
y fiebres materialistas
con vómitos y congojas.
Tanta marea de inmundicia
es ya pleamar peligrosa
que nos inunda este mundo
con su viscosa ponzoña.
Ya hay tantos seres sumidos
en las simas de deshonra,
en tan indignos niveles
impropios de una persona.
Tienes un largo camino
por recorrer, sin demora,
día a día, paso a paso,
se acorta tu trayectoria;
perderás parte de vida
por cada pérdida de hora;
no podrás dar marcha atrás
a buscarla entre las sombras.
No tiene atajos la vida,
ni nos concede una prórroga
y, al final del recorrido,
el ocaso siempre acosa
como hace el lúgubre otoño
cuando al árbol le despoja
de sus hojas y se pudren
sin dejar de sí memoria.
Así fugazmente pasa
nuestra vida transitoria
y sólo quedan del tránsito
Restos, escorias... , las sobras
de aquella arcilla primaria,
la materia antropomorfa,
un frío montón de escombros
que se tragará la fosa.
Los huesos van a la huesa,
el polvo al polvo retorna
y, con “resquiescat in pace”
termina aquí nuestra historia.
Wenceslao Mohedas Ramos
sábado, 9 de junio de 2012
PORQUE QUIERO DECORO, VOY DE CARA
Porque quiero decoro y voy de cara
a mis caros hermanos,los de abajo,
los que viven del fruto de su tajo
sin pasar por el aro o por el ara...
Porque odio el jolgorio, la algazara
y, en gregarios rebaños, yo no encajo,
pone trabas la tribu a mi trabajo
y sus iras sañudas me dispara.
Por subir con saber algún peldaño
en la escala social y por molesto
con mis versos adversos al rebaño,
un tributo la tribu ya me ha impuesto:
cultivar en el alma el desengaño...
Tánto lírico esfuerzo para esto!
a mis caros hermanos,los de abajo,
los que viven del fruto de su tajo
sin pasar por el aro o por el ara...
Porque odio el jolgorio, la algazara
y, en gregarios rebaños, yo no encajo,
pone trabas la tribu a mi trabajo
y sus iras sañudas me dispara.
Por subir con saber algún peldaño
en la escala social y por molesto
con mis versos adversos al rebaño,
un tributo la tribu ya me ha impuesto:
cultivar en el alma el desengaño...
Tánto lírico esfuerzo para esto!
viernes, 1 de junio de 2012
TELEMANÍA
Te programan
tu vida con cadenas
de una grata y funesta tiranía
por febril y brutal telemanía
contagiada con cantos de sirenas.
Es tu mente almacén donde almacenas
un montón de nefasta fantasía
que te empapa en pereza y apatía
y te roba tu tiempo a manos llenas.
Te idolatra la astuta telecracia
del color, de la imagen, del sonido…
donde impera fantástica falacia.
Ya no das a tu vida otro sentido
personal y sublime y ya es reacia
a salir de ese mundo reducido.
de una grata y funesta tiranía
por febril y brutal telemanía
contagiada con cantos de sirenas.
Es tu mente almacén donde almacenas
un montón de nefasta fantasía
que te empapa en pereza y apatía
y te roba tu tiempo a manos llenas.
Te idolatra la astuta telecracia
del color, de la imagen, del sonido…
donde impera fantástica falacia.
Ya no das a tu vida otro sentido
personal y sublime y ya es reacia
a salir de ese mundo reducido.
martes, 15 de mayo de 2012
CON AFECTOS RETROACTIVOS
( Recuerdos
infantiles)
El aroma de un ramo de romero
las memorias me evoca de mi
infanciaesta tarde tan gélida de enero.
De un florero proviene esa fragancia
de mi etapa infantil y campesina
junto a ti, padre mío, en consonancia.
Porque tengo y retengo en mi retina
tu figura señera tan lozanaen tu agraria labor de disciplina.
Te recuerdo labrando en la besana,
roturando en parcelas de barbecho
con tu yunta mular en la solana.
Te tomaste tu vida tan a pecho
que hasta el surco trazado con la reja
semejaba un renglón… de tan derecho.
La labor emulabas de la abeja,
indolente a dolores y a fatigas
sin verter por tus labios ni una queja.
Enemigo de envidias y de intrigas,
te entregabas tenaz a tus deberes
con la entrega integral de las hormigas.
te encontraba cumpliendo tus deberes.
el arado y la yunta en tu destajo.
Ya acabada la parda barbechera,
tal hembra receptiva por el celo,tu parcela esperaba sementera.
A voleo, lanzabas sobre el suelo
una gran granizada de esos granos
que, en tus trojes, guardabas con desvelo
de gorgojos granívoros , gusanos
que voraces devoran la cosecha
del sagrado sudor de los humanos.
Ya cubierta la tierra y satisfecha,
germinaba en su seno la semilla
y mutaba ya en mies talliderecha.
A manera de rubia coronilla
florecía, entre lluvias y calores,
en espiga velluda y amarilla.
El estío febril con sus ardores
doblegaba del trigo la cabeza
de fecunda cosecha precursores.
En postrada postura de nobleza,
soportaban la tórrida tortura
del asedio solar con entereza.
Bajo un sol de insolente dictadura,
al trajín te entregabas de la siega
con tu hoz de acerada dentadura.
Tanto empeño ponías en tu brega
de labriego en combate contra el trigo
que, de un corte, ganabas la refriega.
¡Qué estrago en el trigal por tu castigo
con sus tallos tallados, ya despojos
en yacente postura de enemigo!
En gavillas tornabas los manojos
para hacer con los haces las hacinas,
tal botín vegetal sobre rastrojos.
Con trajín de hormiguiles disciplinas,
transportabas con carro por carriles
grandes cargas de mieses ambarinas.
Bajo rayos solares muy hostiles,
era el rudo periodo de la era,
de afanosos esfuerzos tan febriles.
Con paso tortuguil o a la carrera
de las bestias uncidas a tu trillo,
triturabas la parva a la manera
de una biga romana en un sencillo
hipódromo de paja en vez de arena
con sus ruedas cortantes en rodillo.
Se acercaba el final de tu cadena;
el divorcio de pajas y de granos
por la ayuda del viento en tu faena.
Con el bieldo y la pala por tus manos,
alejabas con sólitos manejos
el grave trigo de elementos vanos.
Sin falaces euforias, sin complejos,
de espaldas al reloj y al calendario
te alejabas de fastos y festejos.
Siempre fue para ti lo prioritario
recoger la cosecha en tu granero
porque de ella salía tu salario.
Esta tarde tan gélida de enero,
padre mío de noble trayectoria,
me ha traído tu límpida memoria
el aroma de un ramo de romero.
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