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sábado, 2 de mayo de 2009

DON ADÁN EN SU EDÉN ( Microbiografía de un cacique extremeño en rima nasal)(*)

Conocí muy de cerca a don Adán
y su vida vivida a todo tren,
un modelo del mal en este edén,
nuestro mundo...¡perdón!- el de Satán.

Un cacique parásito, holgazán,
desalmado, su alma era almacén
de viciosos placeres, un harén
donde hacía funciones de sultán.

Por tener por el mango la sartén,
disfrutaba favores si afán,
sin sudor por su vino y por su pan,
con su renta y ... su amante por amén.

La existencia alterada de algún gen
le alteraba en excéntrico trajín;
cultivaba del alma en el jardín
el rencor y la envidia y el desdén...

Le gustaba vivir a tutiplén,
emulando a la gente de postín
en sus modos y modas, figurín
con figura de adorno de un belén.

Por concepto festivo, tal festín,
de este efímero mundo como un don,
convertía su vida en un bidón
por llenar... con el máximo botín.

Corazón con durezas de adoquín,
incapaz de piedad y de perdón,
cuyas zonas profundas de su hondón
la negrura imitaban del hollín.

Su voraz pesadez de moscardón
la empleaba tan sólo para algún
interés amoroso sin runrún:
la mujer... ¡su precioso galardón!

Consumiose la cera, el algodón
de la vela -la vida- tan común
de este ser con entrañas de betún,
un cacique extremeño comodón.

Derrochó tantos años al tuntún
entre enredos y faldas, de fardón
y acabó contra un duro paredón,
enlatado en su coche tal atún.

Dos campanas transmiten sin nigún
escozor la noticia en su din-dan
que este edén abandona don Adán
tras hacer tanto mal al bien común.

(*) Poema publicado en la antología
"Extremadura desde la ausencia"
que edita la Junta de Extremadura.

AUTOBIOGRAFÍA

En un pueblo del sur..., pero del norte
de la dura y extrema Extremadura
fui unigénita flor de agricultura
de un tenaz labrador y su consorte.

El paterno sudor fue el pasaporte
al ilustre lugar de la cultura;
sufragué con esfuerzos mi factura:
soledades y ausencias por importe.

Y, entre libros, libretas y deberes,
soy docente decente en su ejercicio
de entregarse a letrados menesteres.

Yo me cumplo en mis actos de servicio
de sembrar en las mentes mis saberes
y, en mis ocios, los versos... ¡son mi vicio!

GRACIAS, PUEBLO CATALÁN (PANEGÍRICO A CATALUÑA)

A mi estimada admiradora Josefa Palau, "Pepeta",
con mucho afecto.




Gracias, pueblo catalán,
por darle lección de empeño
a un profesor extremeño
tan afín a vuestro afán:
por ganar con garra el pan,
por tanto amor a lo vuestro,
por defender vuestro ancestro
con uñas, dientes y manos
y por sentiros ufanos
de ser un pueblo maestro.


Vuestra seña es la “señera”
rojigualda -sangre y oro-
y os representa en el foro
de nuestra terrestre esfera;
cuatribarrada bandera
que, en “Diada”septembrina,
os convoca, os aglutina
a defender diferencias,
identidades, esencias:
lengua, historia, barretina...

Vuestra armoniosa sardana
es un humano engranaje,
corro coral con coraje
que baila ufano y se afana
en afirmar el mañana
a través de sus raíces
y obtener fuerzas motrices
de pueblo perseverante
que avanza siempre adelante
por sus propias directrices.


Flecha que apunta con tino
al cielo, humano ciprés,
la torre de “castellers”
os señala un alto sino
y os marca el recto camino,
la dirección -fiel veleta-
para subir... tal saeta
que, disparada del suelo,
se va elevando hacia el cielo
hasta alcanzar alta meta...

Desde mi tierra extremeña,
en décimas y en son lírico,
compongo este panegírico
en una tarde agosteña;
soy una humana cigüeña
que emigró del lar querido
y torna al leñoso nido
y, por un sentido innato,
a pueblo tan noble y grato
yo le canto agradecido.

Agosto, 1998

A LA CIGÜEÑA EXTREMEÑA (1)

A Gabi Blázquez, paisano y amigo,
por su defensa de lo extremeño en
su "Restaurante Extremadura" de Madrid.

Posada sobre el nido estrafalario
que corona de forma tan cristiana
el vetusto y rojizo campanario
con figura galana
y su aspecto elegante y legendario
se perfila la talluda silueta
de la esbelta cigüeña,
animada veleta
con su traje festivo, de etiqueta.
Un gótico pináculo
semeja sostenida en una pata,
haciendo de equilibrio un espectáculo;
con su pico hiperbólico, escarlata
por arma siempre en ristre, amenazante,
parece un centinela
sobre altiva atalaya vigilante
que, impávido y constante, siempre vela.
Otras veces, con rabia se rebela
y crotora y tritura su tristeza
con su pico cortante y estridente,
agitando su cuello y su cabeza
en un rito furioso porque siente
tanto injusto abandono en el ambiente,
tanta sangrante ausencia
que reclaman remedio con urgencia...

¡Testigo es de excepción desde su altura
del dolor secular de Extremadura!
En la nube leñosa de su nido,
que cubre la espadaña de la iglesia,
apartada del ruido,
de memorias amargas se anestesia
con sedantes caricias de la brisa
y la azul lontananza que divisa...
De una forma infalible, cada año,
con fuerte y firme empeño
y, a pesar de su amargo desengaño
de emigrante, por fiel extremeñismo,
da al adusto extremeño
su lección magistral de patriotismo.
Con tan sólo una bagaje
de recuerdos añejos, de añoranzas,
desde el gran acutiverio,
en piadoso y febril peregrinaje,
emprende un maratónico viaje
por regar sus raíces y esperanzas,
de continente cambia y de hemisferio.
Dolorida de ausencias,
de silencios, distancias, soledades...,
como un perro sin amo,
de su tierra natal a las querencias
torna al tibio reclamo,
a sus viejas vivencias y amistades.
tal foránea la miran, tal extraña,
porque olvidan que aquí tuvo su cuna,
en un plácido rincón de nuestra España,
en tierra de encinares,
mas su adversa fortuna
a emigrar la forzó hacia otros lares.

En la ingrata distancia,
aprendió a ser prudente, fiel, honesta
y, sin vana arrogancia,
el bullicio desprecia y cualquier fiesta
y tanta es su conciencia y su porfía
que ha perdido su canto y su alegría...
A pesar de su aspecto tan grotesco,
de su forma zancuda, estrafalaria,
de su estoico mutismo,
por sentir quijotesco,
se siente del que sufre solidaria
y el ajeno dolor es suyo mismo.

Del parco campesino compañera,
su fiel benefactora,
de alimañas inmundas, venenosas,
le limpia de los ríos la ribera,
las charcas y lagunas cenagosas
con su pico de espada vengadora.
Cuando el pardo barbecho
rotura el labrador en la solana,
le sigue a corto trecho
y se ofrecen recíproco servicio:
la limpieza de toda vida insana
a cambio de un salario alimenticio...

Cuando eleva su vuelo
a buscar de su prole el alimento,
más que volar navega
por el plácido oacéano del cielo
con su suave y pausado movimiento
si sus alas imensas las despliega.
Por el suelo, camina tan erguida
que parece que avance de puntillas
con zancada hiperlarga, a su medida
y humilde suavidad de zapatillas.

En las tardes de estío tan tediosas,
bajo cielos preñados de tormentas,
con sus nubes grisáceas, bulliciosas
y ráfagas de viento turbulentas,
la he visto soportar los latigazos
del líquido elemento,
del trueno estrepitoso los trallazos
con que el rayo subraya en son violento
su firmeza de guerra al firmamento.
Con postura materna, protectora
y aliabierta protege a sus polluelos
de la terca batalla atronadora
que se libra en el campo de los cielos;
con plumoso paraguas,
a sus hijos protege de las aguas...

Hay gente como tú, noble cigüeña,
que aquí tuvo su nido
y, por fortuna adversa,
su vuelo levantó y, ya sin señas,
en otras tierras vive en el olvido,
sin raíces, dispersa,
en su ausencia empapada por las penas
y sin savia natal ya por sus venas...

Simbolizas, cigüeña migratoria,
al extremeño errante
por tu impar trayectoria,
por tu vida ejemplar, itinerante
y tu heroico coraje...
Mi corazón, borracho de ternura,
te dedica este lírico homenaje
por ser símbolo fiel de Extremadura.


(1) Este poema obtuvo el primer premio en el certamen nacional “José de Espronceda”, patrocinado por la FAEC, en el año 1995.

jueves, 26 de marzo de 2009

"HOMO HOMINI LUPUS" (1)

A pesar del brillante escaparate
con que el hombre reviste su bajeza,
se presienten detrás de su corteza
los impulsos primarios del primate.

Aunque se infle de orgullo y se remate
con un halo honorable de grandeza,
una bestia será si, en su cabeza,
no relumbra una luz que lo rescate.

"Racional" se apellida si razona...
y "animal", así a secas, es su nombre
si no alcanza la talla de persona.

Matará por matar...Nadie se asombre
si sus artes de muerte perfecciona
porque el hombre es un lobo para el hombre.

(1)"El hombre es un lobo para el hombre". Este poema y el siguiente pertenecen al 2º libro, titulado "Desde mi ausencia extrema y dura", ya agotado desde 1991.

PROGRESO FICTICIO

Tal gregarias gallinas escarbando lombrices
entre el fétido estiércol, rebuscáis los placeres
en un mundo sin norte, sin moral, sin deberes...
con un ansia insaciable de sentiros felices.

Os deslumbran los brillos y los bellos barnices
de esas modas impuestas por los mil mercaderes
que comercian en vicios con millones de seres
programando un consumo que los hace infelices.

Un servil consumismo con rumor de cadenas
adormece y adula vuestra vana existencia
seducida por cantos de gentiles sirenas.

Vuestra vida se viste con vistosa envoltura
porque sólo os preocupa la postiza apariencia
de un ficticio progreso que rezuma incultura.

domingo, 22 de marzo de 2009

A MI MAESTRO EXTREMEÑO

Por maestro, por “padre”, por amigo,
te dedico este lírico homenaje:
un poema compuesto con bagaje
de recuerdos, vivencias... que bendigo.

Me sembraste, maestro, la semilla
del cultivo ideal, que es la cultura,
en parcelas mentales con ternura,
con el lápiz, la goma, la cartilla...

Dirigiste mis pasos inmaduros
por las sendas angostas de las frases
y, al compás de tus pasos y tus clases,
fui ganando horizontes más seguros.

Me enseñaste a soñar con otros mundos
más allá de costumbres y rutinas
y a volar tal las leves golondrinas
por azules celestes más profundos.

Me alumbraste –tal faro- mi sendero
en la noche sin luna de mi infancia;
disipaste mis sombras de ignorancia
con la luz de tu espíritu sincero.

Me rompiste en pedazos la pereza
- telaraña en las mentes infantiles -;
deshilaste los hilos tan sutiles
de la venda interior de mi cabeza.

Me iniciaste en el culto a los saberes
en el templo sagrado de la escuela;
despertaste mi mente en duermevela
con la espuela especial de los deberes.

Me libraste con libros del hastío
de esas almas vacías de inquietudes,
cultivando cosechas de virtudes
culturales en campos de baldío.

Me colmaste el vacío recipiente
de mi mente sedienta de sapiencia
y calmaste de angustias mi existencia
con efluvios fluviales de tu fuente.

Me prendiste la llama del lirismo
-¡fervorosa pasión por la poesía!-
que tornó mi tristeza en alegría
y, en amor solidario, mi egoísmo.

Me plantaste ilusiones, ideales,
sentimientos... en tierra de bonanza
y ya apunta hacia el cielo mi esperanza
por encima de bienes materiales.

Resolviste las dudas, los problemas
que cubrían mi vida de ceniza;
con la nívea blancura de tu tiza,
me pusiste en claro mis dilemas.

Tú le diste a mi vida otro sentido
más ameno, más pleno, más sublime
y mi pluma, maestro, te redime
de las sombras voraces del olvido.

A tan alta labor, qué bajo precio;
tu sudor interior no ve el ingrato
y te paga tu esfuerzo tan barato
por cosecha invisible para el necio...

Tu recuerdo indeleble va conmigo
como un grato e ingrávido bagaje
y estos versos son lírico homenaje
al maestro y al padre y al amigo.