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domingo, 3 de marzo de 2013

BROCHAZOS AUTOBIOGRÁFICOS

Ya sesentaitantos efímeros años
que vine a este mundo,
una oscura noche de un otoño triste
como el más preciado y único fruto
de una labradora y humilde familia
que extremeñamente vivió del terruño,
cuando nuestra España, borracha de sangre
y hambrienta de panes, se vistió de luto,
tras la fratricida e incivil contienda
y su cuarentena de miseria y yugo.
Fue feliz mi infancia
-jardín cultivado con fervor de culto
por mis nobles padres de amor empapados
y ya sólo un ramo de recuerdos mustios
que guardo en el alma como una reliquia
con esmero sumo-.
Transcurrió mi infancia entre encinas grises,
bestias, herramientas, espigas y surcos…,
en contacto pleno con Naturaleza,
en trato fecundo
que me dio ejemplares y pardas lecciones
para un mundo injusto, difícil, absurdo
y me vacunaron contra vanidades
y orgullos ilusos.
De la dura escuela de la agricultura
fui aplicado alumno
y estudié problemas que aún no se han resuelto:
grandes superficies en gris latifundio
que no se dividen y sí multiplican
sumas de intereses a su amo absoluto
y restan salarios a humildes familias…,
¡para el bien de pocos el mal de los muchos!.
En mis juveniles y mociles años,
me apliqué al estudio
pagado en monedas de sudor paterno
y en mi entrega plena de esfuerzo rotundo.
Me libré con libros de gratas mentiras
y del conformismo cómodo y cazurro
que retorna al hombre al torpe amasijo
de sombras e impulsos.
Cultivé inquietudes sublimes y nobles,
como el padre amado su austero terruño:
cultura y cultivo, fiel paralelismo
de pluma y de arado, de línea y de surco.
Mi razón insomne rechazó leyendas
y cuentos vetustos con glorioso tufo
de rancios olores que atufan el alma
y ocultan verdades tras cortinas de humo.
Yo busqué razones, caminos, atajos
a mis pasos ciegos por el novilunio
de mi negra noche, tal de tinta china,
sin luz y sin rumbo;
aparté las sombras, escombros, costumbres,
ancestrales ruinas de un pasado oscuro
y dejé expedito de tanta maleza
mi camino abrupto.
Por hambre de libros
y paterno influjo,
cursé una carrera que hoy no se cotiza
ni renta intereses, prestigios o triunfos
en mundo que tiene por norte el dinero
porque no produce palpables productos:
artefactos, coches, inventos, vestidos…,
de volubles modas que marca el consumo;
cultivé cultura, ideas, sentimientos…,
asuntos del alma que no meten bulto
ni ocupan lugar… en la nueva escala
de inciertos valores de tantos incultos.
Partí de mi tierra con rabia y desgarro
a buscar futuro
donde no pesara tal losa el pasado
y el presente fuera más claro y seguro.
De sembrar cultura vivo en otras tierras
donde eché raíces para dar el fruto,
mi humilde cosecha de saber humano
y, a cambio , consigo el salario justo
de pan y esperanza para el ir tirando
muy lejos de lujos ,
de esa vida muelle pobremente rica,
tan yerma y postiza que gozan algunos.
Entiendo el progreso tal riqueza íntima,
un tesoro interno, personal, profundo
de ideas, sentimientos, de ciencia y conciencia,
un fiel micromundo,
reflejo en pequeño del gran universo,
no un vacío lleno de estéril consumo,
triste escaparate con bella apariencia
que seduce y ciega con falaz embrujo.
Un ferviente orgullo de ser extremeño
recorre mis venas por los cuatro puntos
cardinales de hombre sin cartón ni trampa,
a pecho desnudo.
Allí donde vaya, llevo a Extremadura,
su voz en mis labios, su sangre en mi pulso
y el amor inmenso que por ella siento
a versos traduzco
por regar raíces resecas de ausencias
de tanto extremeño que anda por el mundo.
No escribo mis versos por juego evasivo,
por prestigio o gusto;
compongo poemas por fiel compromiso
con gente y con tierra y, por ellas, lucho
con las nobles armas que tengo a mi alcance,
mi voz y mi pluma siempre en ristre, a punto
porque mi conciencia me impone que escriba
y, al hacerlo, sufro
sobre las cuartillas, campo de batalla,
donde sangro y sudo,
sangre de mi espíritu, sudores mentales
y así os voy dejando mi vida en tributo…


viernes, 22 de febrero de 2013

LÍRICA OFRENDA

   Tal dulce azucarillo, me deshago
entre versos diversos que le entrego
como lírica ofrenda, por mi apego
a mi gente extremeña, como un pago.

   Y todo lo que soy y lo que hago
a una única carta me lo juego;
no me inquieta si pierdo mi sosiego
ni si gano el desprecio o el halago.

    Con mis versos, yo sigo y no persigo
que me rieguen mi ego, ni me arrogo
de poeta pendiente de su ombligo.

   No doblego mi cuello a ningún yugo
-la cultura me ha dado un desahogo-
ni mendigo migaja ni mendrugo...

lunes, 18 de febrero de 2013

CONFESIONES AUTOBIOGRÁFICAS

Una noche de otoño, vine al mundo,
a este valle del llanto y de la pena,
por los surcos profundos de la sangre
de una humana y ferviente sementera.

Fui preciada cosecha de unos padre
que labraron fielmente la parcela
de su amor con abonos de ternura
y yo fui su anhelada recompensa.

Heredé de mi madre la ternura,
el afecto hacia el otro, la nobleza…;
de mi padre, el tesón, los ideales,
el amor al trabajo, la entereza.

Habité desde niño entre encinares,
de la encima emulando la dureza;
yo bebí de la aguas del regato
y dormí sobre pajas en las eras.

Yo viví entre los nobles animales,
compartiendo sus tratos y vivencias
y llegué a conclusiones dolorosas:
¡es peor el humano que la bestia!

Conviví con mi gente muchos años
en perfecta y completa convivencia,
-uno más- sin dobleces ni arrogancias,
sin la mínima sombra de soberbia.

Compartí con vosotros los trabajos,
siempre al lado del tajo, de la brecha
de las duras y agrícolas labores
por sentir vuestras propias experiencias.

Tendí puentes de unión hacia vosotros
-no alambradas o muros o barreras-
Porque quise contactos muy directos
Con mis gentes sencillas y sinceras.

Me alegré con ajenas alegrías
y sufrí, como propias, vuestras penas,
con el alma de limpio, sin dobleces,
para ajenos servicios bien dispuesta.

Yo pagué con sudores el sustento
de mi vida tan seria, tan austera…,
con trabajos campestres, estivales,
a la sombra paterna, tan señera.

Me marqué con la hoz en el meñique
de mi mano siniestra, jornalera,
en combate infernal con las espigas
de la ardiente campaña de la siega.

Fui feliz en mi infancia campesina
en labores del campo y de la escuela,
ya tomando la azada, ya la pluma,
siempre amigo de libros y herramientas.

Ni el más leve mordisco de la envidia
-con su corvo colmillo de culebra-
padecí en mis entrañas, tan sensibles,
porque fui vacunado contra ella.

Me pasé del cultivo a la cultura,
a labores mentales, de cabeza,
porque quise subir por el saber
hacia el mundo sutil de las ideas.

Me arrancó de mi tierra y de mi gente
una loca y violenta ventolera:
el amor , con su imán irresistible,
me arrastró hacia el destierro de la ausencia.

A pesar de pisar en otro suelo,
tan distante y distinto a mis veredas,
no se ha roto el cordón umbilical,
que me liga por vida con mi tierra.

Me pasé muchos años, los mejores,
en las aulas- las jaulas- entre “fieras”
disfrazadas de niños, trasvasando
pensamientos, sentimientos, ideas.

Me cumplí por completo en mis deberes,
dedicado de pleno a mis tareas,
pero mi alma –la abeja laboriosa-
me exigió más esfuerzo en horas extras.

Defendí con la pluma y la palabra
a mi gente y mis tierras extremeñas
y ensalcé sus productos, sus paisajes,
sus ciudades, sus gentes más selectas.

Yo sembré por los surcos de los versos
mis queridos recuerdos y vivencias
por librarlos del buitre del olvido,
vigilante, a distancia, de sus presas.

Yo di voces a veces desde lejos
a los duros de oído y de conciencia,
a los blandos de sueño y de costumbres,
a los largos y rápidos de lengua.

Porque quise con gritos despertarlos
del sopor bochornoso de su siesta
y ponerlos de pie con la cultura,
en estado más óptimo, en alerta.

No dictaron envidias ni rencores
ni las turbias pasiones más abyectas
estos versos sencillos, doloridos,
sin afanes de infamia ni de ofensa.

Los dictó un corazón enamorado,
aprendiz de jilguero, de poeta,
que descarga en las brisas vagabundas
desencantos, lamentos y tristezas.

He ofrecido a mis estos frutos,
como ofrece el cofrade sus ofrendas
a la Virgen Bendita del Rosario,
nuestra Santa Patrona, por sus fiestas.

Qué contentas mis gentes biennacidas
con “mis ramos de rimas” , mi cosecha,
de su boca emanaban alabanzas
naturales, sencillas…como ellas.

Y me daban la mano, agradecidas,
con su grata y sincera enhorabuena,
yo les daba la mía y mis deseos
de lectura fecunda, placentera…

Qué mal pago me dieron los ingratos,
bajo forma de fría indiferencia,
de desprecios cerriles , de desaires
y de un trato basado en malas tretas…

No me dieron la mano, si la espalda,
que la cara es espejo que refleja
los arcanos del alma donde duerme
lo que resta en nosotros de la bestia.

Por expertos peritos en la infamia,
por estrechos de mira y de mollera,
imitaban su humor al calamar:
arrojar sus negruras a sus presas.

Se portaron así porque ellos tienen
corazón con durezas berroqueñas,
habitado de histérico avispero
que aguijona la sangre de sus venas.

Yo fui el blanco de negros sentimientos
y la humana diana de sus flechas,
disparadas por sádicas inquinas
de cainita y vesánica demencia.

Fui la pieza de caza más preciada
-su gacela más débil e indefensa-
para el hambre lobuna de su envidia
que acechaba escondida en su maleza.

Mi epidermis del alma en carne viva
me dejaron las garras de esas fieras,
me curé con balsámica vacuna,
la poesía que sirve de anestesia.

Me cortaron las ramas de la risa
con un hacha afilada- su blasfemia-
y arrancarme quisieron las raíces
de la encina del alma, tan señera.

Espinosos alambres me pusieron
a lo largo y lo ancho de mi senda
porque no hallara nunca la salida
y cayera, ya exhausto, en la cuneta.

Me cargaron sus culpas los culpables
y los míseros de alma, sus miserias;
los más necios e injustos fueron jueces
dictaron su juicio y mi sentencia.

Tuve sed ardorosa de ternura,
tuve un hambre voraz de convivencia,
mas las babas rabiosas de esos lobos
me infestaron mis fuentes , mis acequias.

No almaceno en el alma sentimientos
de rencor , de venganza…, aunque me duelan
los desgarros y heridas de sus garras
por ser hombre sin sombras, por poeta.

Desde el valle, me subo hacia las cumbres
a buscar de las brisas la pureza
y la paz del espíritu, muy lejos
de esa vida social tan farisea.

Solitario y tranquilo, en las alturas,
vivo libre de estériles contiendas
y , alejado de judas y caínes,
me dedico a mis líricas tareas.

Porque sigo sembrando por mis versos
lo que observo en los llanos y en las vegas
y lo riego y lo abono y lo cultivo
para próxima y prolífica cosecha.

Mientras queden semillas de esperanza
en las trojes del alma y tenga fuerzas,
seguiré con mi lírica labranza
por amor a mis gentes y a mi tierra….

domingo, 3 de febrero de 2013

CANTO A EXTREMADURA

A Pastora Montero Montero , mi esposa

Tu pasado fue escrito con sangre
de una raza robusta y fogosa
que imitó su dureza a la encina
resignada, severa y frondosa.
Muchas páginas con letras de oro
se escribieron por ti en nuestra historia
por conquistas en un Nuevo Mundo
para honor de la historia española;
por ti tienen acento extremeño
ciudades y ríos y personas
de las tierras de América Hispana
que reflejan tu sangre en la propia.
Con Pizarro, Cortés y Valdivia
y otros muchos…, subiste tu honra
a la altura de cumbres andinas
y brilló como el oro tu gloria…
Tu pasado ha seguido presente
cuatro siglos pesando cual losa
en tu espalda frenándole el paso
a un progreso que impone sus normas.
Cinco siglos de siesta, dormida,
al sopor de una gloria costosa
que has pagado en monedas de sangre,
de tu sangre más joven y hermosa.
No se puede vivir del recuerdo
de pasadas hazañas gloriosas,
se recogen en bellos joyeros
como joyas de herencias remotas.

¡Basta ya, Extremadura querida,
no consientas tu expolio y deshonra
y conquista tu propio futuro
sin ayudas ajenas, autónoma!

Ya se esfuman las nubes oscuras
que vestían de luto tu aurora
y ocultaban el sol, la esperanza,
tras un velo postizo de sombras.
Por las altas Villuercas azules,
un radiante horizonte se asoma
a alumbrarte con luz tu camino
que andarás por ti misma, ya sola.
Ya despiertas, por fin, al presente
con mirada muy triste y borrosa
por la anemia de tanta sangría
de tu herida sangrándote a gotas…
Un millón de tus hijos se han ido
con su pena a otra parte por honra
a buscar lo que en ti no encontraron:
una vida más digna y honrosa;
y levantan las otras regiones
con su entrega total, generosa,
como humildes Quijotes errantes
que abandonan su tierra por otra.
Las materias, también emigrantes,
se nos marchan de aquí temerosas
a buscar las ajenas industrias
porque aquí no tenemos las propias.
En estériles manos, la tierra
en un pardo abandono reposa
condenada a ser coto de caza
de una clase social caprichosa.
Muchas manos en paro sumisas
se someten a un sueldo-limosna,
esperando eficaces recetas
a estas crisis social, lastimosa.

¡Basta ya, Extremadura querida,
no consientas tu expolio y deshonra
y conquista tu propio futuro
sin ayudas ajenas, autónoma!

Un futuro glorioso te espera
si te alzaras en pie presurosa
y curaras tus hondas heridas
que te dejan escuálida y floja;
si tus hijos ausentes tornaran
de su ausencia servil, dolorosa,
donde comen el pan de un destierro
en las mesas ajenas si sobra;
si tus amplias llanuras bebieran
y saciaran su sed ardorosa
con las aguas de todos tus ríos
sin basuras ni babas atómicas;
si trataras tus primas materias
de una forma eficaz, provechosa;
si tus hijos unieran su esfuerzo
cada cual rezumando su gota,
cambiaríamos la faz de esta tierra
convirtiéndola en rica y hermosa…

¡Basta ya, Extremadura querida,
no consientas tu expolio y deshonra
y conquista tu propio futuro
sin ayudas ajenas, autónoma!

lunes, 28 de enero de 2013

EXTREMADURA -92:

           (QUINTO CENTENARIO)

Ya ha llegado el momento, Extremadura,
de ponerte en camino sin tardanza
y avanzar hacia el Quinto Centenario
del Encuentro glorioso de tu raza.
Unos lazos fraternos nos empujan
a esa cita festiva y centenaria
donde tú , principal protagonista,
por derecho has de estar representada.
Porque fuiste la cuna de los héroes
que volaron muy alto, tal las águilas;
alcanzaron las cumbres de la gloria
y, en valor, consiguieron la plusmarca.
Porque tienes maternos compromisos
que no deben quedarse en hojarasca
de palabras hermosas, pero frías
sin cumplir exigencias más primarias.

Fue tu sangre explosiva , generosa,
la más fértil, más fuerte, más lozana,
la que quiso sembrarse tal semilla
y encontró el Nuevo Mundo por besana.
Resultaba ya el Viejo tan estrecho
para tantos empeños y esperanzas
que tu sangre, sedienta de horizontes,
emprendió su aventura americana.
Contemplaste –tal madre- a tantos hijos
que partían, famélicos de hazañas,
a buscarse la cara de la gloria
o la cruz de una muerte despiadada.
Los Balboas, Ovandos y Valdivias,
Los ¨Pizarros , Corteses y Orellanas…
inscribieron tu nombre “EXTREMADURA”
con mayúsculas de oro por su fama.
¡Qué revuelto de nombres extremeños
salpicando los textos y los mapas:
Medellines, Trujillos, Guadalupes,
Villuercas, Serenas, Villafrancas!...
Guadalupe fue pila de bautismo
de la indígena raza americana
y su Virgen Morena, la Patrona
verdadera y sin par de las Españas.
Fue un sagrado bautismo de personas,
de ciudades, de ríos, de montañas…
que son fieles reflejos de tu Historia
y son huella indeleble de tus plantas.
Nuestra fe, nuestras leyes, nuestra lengua
-con acento extremeño pronunciadas-
ofrecimos al indio tal ofrenda
de las prendas más propias, más preciadas.
¡Qué invasión de materias, de productos:
el tomate, el tabaco, la patata…-
que pasaron a tierras extremeñas
y arraigaron aquí tal en su patria!
Y, con ellos, las señas de sus nombres
con fonéticas raras, tan extrañas,
que, sembradas en surcos de los libros,
germinaron en lengua castellana.
¡Tú escribiste en el libro de la Historia,
con tu sangre por tinta, una gran página
de heroísmo, de amor, de sacrificio
a la gloria de España consagrada!
¿Tanta fama pasada ya no pesa
y es ingrávida paja en la balanza
de sus turbios merchantes , sólo inquietos
por sus sucios negocios y ganancias?
¿Quién te quiere quitar protagonismo
y dejarte a la puerta, arrinconada,
mientras otras celebran esta fiesta
con postura egoísta, insolidaria?
¿Quién se quiere comer la mejor parte
del pastel de esa fiesta solidaria
y dejarte tan sólo lo que sobre,
la porción más pequeña o las migajas?
¿Quién te aparta a la izquierda tal un cero,
al oeste de España, tu madrastra,
a vivir, por los siglos de los siglos,
cosechando miserias y desgracias?
¿Qué ancestrales temores te mutilan
la esperanza , la fe, la confianza
en ti misma? ¿Qué mezquinos manejos
-siempre impuestos de fuera- te atenazan?
¿Quién privó de los panes y los peces
a tu gente sencilla, resignada
y escondió bajo llave la cultura
para el uso privado de su casta?
Yo no puedo callar tantas verdades
a lo largo de siglos silenciadas
por gobiernos indignos, indolentes
al dolor de esa tierra desangrada.
Te han sembrado semillas de discordia,
de indolencia, de envidia… - telarañas-
que te agrisan la vida y la alegría
Y anubarran la luz de tu mirada.
¡Cada cual por su lado! Tanta gente
desunida, dispersa, desnortada,
incapaz de encauzarse en la corriente
de una causa común, mayoritaria!.
¡Cuánta sangre extremeña que se pudre
sin raíces – semilla malograda-
por los surcos extraños de otras tierras
sin tornarse en espiga sazonada!
Yo no puedo callar tanta injusticia,
tanta sorda codicia programada
para el bien de unos cuantos, ¡los de siempre!,
que han dejado a mi gente enlagrimada.
Tanta infamia me deja por los labios
el amargo sabor de la retama;
me empozoña por dentro de impotencia
y me eleva el voltaje de la rabia.
Y, por eso, mi verso siempre en ristre
tiene el brillo rojizo de las brasas
encendidas en fraguas interiores
donde fraguo con fuego mis palabras…
Es la hora propicia -¡ahora o nunca!
de salvar con un salto la distancia
de esa cima de atraso, de incultura
que te tiene a la cola relegada.
Es la dura batalla del futuro
y , entre todos, tenemos que ganarla;
si se triunfa, la gloria es para todos
y de todos la culpa si se falla.
Es la hora de aunar las voluntades
en empresa común por esta causa
por encima de torpes intereses
de partidos que parten y separan,
de romper egoísmos, apatías,
conformismos cobardes que nos castran
la palabra y los hechos y las culpas
siempre ajenas…,quizás las circunstancias;
de quemar- tal Cortés- todas las naves
por si algunos, por miedo, se acobardan
y quisieran volver hacia el pasado
a vivir para siempre en retaguardia.
Es tarea de enjambre: tuya y mía
y de todos si sienten sus entrañas
encendidas de amor por esta tierra
y les duele la herida que la sangra.
Ha llegado el instante decisivo
de ponernos a punto la esperanza
y jugarnos la carta del pasado
al futuro si ansiamos esta baza.
Una puerta de par en par abierta
en la esquina del siglo nos aguarda
si seguimos los pasos del proceso,
no de efímeras modas que nos atan.
Si pasamos con paso presuroso
sin mirar hacia atrás, a nuestra espalda,
confiando tan sólo en nuestras fuerzas,
no en ayudas ajenas, siempre avaras.
Si avanzamos con fe, sin titubeos,
timideces, complejos que retardan
con perezas plomizas nuestros pasos
y nos frenan el ritmo de la marcha.
precisamos aquí conquistadores
de progreso, justicia y esperanza
para alzar esta tierra deprimida
del abismo social en que se halla.
Que descubran la “Nueva Extremadura”
sin salir -¡”non plus ultra”!- de su patria
y conquisten injustos latifundios
de la estéril tutela aristocrática.
Que la tierra no sirva para el ocio
de unos cuantos , de campo de batalla
donde matan el tiempo y toda vida
con el juego cruento en toda caza.
Hacen falta más mentes idealistas,
paridoras de ideas prioritarias
y más manos obreras bien dispuestas
a llevar las ideas a la práctica.
Ya nos sobran caciques, señoritos
y parásitos que miran con nostalgia
hacia tiempos pasados ya escombrosos
porque tienen ideas putrefactas.
Es preciso el retorno de emigrantes
del ingrato destierro en la distancia
donde el pan sin la sal de la alegría
alimenta su vida y su desgana.
Deberemos tratar nuestras materias
que no salgan de “primas” a la diáspora,
sino envueltas en trajes elegantes
con las señas de origen de sus fábricas.
Sólo falta curarte alguna herida
que no tienes aún cicatrizada
y lavarte y vestirte para el acto
con tu traje y tus prendas de más gala.
¡Porque estás invitada por derecho
de un pasado glorioso que te avala
y no deben faltar en esta fiesta
tu presencia materna y tu palabra!

miércoles, 2 de enero de 2013

A JARAICEJO DESDE LA AUSENCIA

   Detrás del frontispicio de mi frente,
al socaire del viento del olvido,
tu recuerdo indeleble, tan querido,
va conmigo en lugar tan preminente.

  Yo te siento en mi ausencia tan presente
que utilizo tu nombre de apellido
porque soy, Jaraicejo, un bien nacido
y te pago en poemas la patente.
  
A pesar de los años, la distancia...,
yo te tengo tan cerca, aunque esté lejos
de esos caros rincones de mi infancia.

   Todavía refulgen los reflejos
y recibo balsámica fragancia
de mis tiernos recuerdos más añejos,


 

martes, 18 de diciembre de 2012

A UN JOVEN DROGADICTO


    Gramo a gramo, tu vida autrodestruyes
porque sientes la angustia que te ahoga
y, al buscar evadirte con la droga,
en la cárcel de vicio te recluyes.

    Te envenenas tus venas, prostituyes

tu esperanza marchita, que desfoga
con falaces euforias tan en boga
y, en nefastas sustancias, te diluyes.

    Te construyes postizos paraísos

donde vives por bajo de lo humano,
eludiendo sociales compromisos.

    Si no cortas tu enganche por lo sano

y no pasas de impulsos  no precisos,
ahogado acabarás tarde o temprano...